Rapsodia Bohemia Inesperado legado edificante

Rapsodia Bohemia cuenta la trayectoria de Queen, el grupo de rock cuyas canciones icónicas se han vuelto clásicos universales, y de la trágica vida de quien fuera su líder, Freddy Mercury.

Farrokh Bulsara había nacido en Zanzibar, de padres indo-parsi, que emigraron a Inglaterra cuando él era adolescente. Sufrió la burla y el bullying por causas raciales, por su dentadura protuberante y por sus modales afeminados. Sus posibilidades de alcanzar el éxito y la fama parecían escasas si no nulas. Sin embargo, una noche de 1970, entonar la línea de una canción con su impresionante voz le valió el puesto de cantante principal en la banda que integraban el guitarrista Brian May y el baterista Roger Taylor. Más adelante se les uniría el bajista John Deacon. El resto es historia conocida, marcada por una insaciable necesidad de amor y una intensidad autodestructiva.

“Is this the real life? Is this just fantasy?” es el verso que abre la letra de “Rapsodia Bohemia”, la obra maestra de Queen, de la cual la película toma su nombre. Una línea que resume el concepto estético aglutinador de la trama: la fantasía como metáfora del éxito y la fama; y la trágica espiral de la vida real del protagonista, para recordarnos que: Vanidad de vanidades, todo es vanidad.

Sin innovar en el formato tradicional de cualquier biopic sobre la vida de un artista que transita de la pobreza a la celebridad, estamos ante una película entretenida, que valdría la pena ver aunque más no fuera por la música. La crítica ha destacado la excepcional actuación de Rami Malek en el papel protagónico. Sin embargo, no son estas las únicas claves interpretativas que la vuelven interesante.

Es vox populi que Freddy Mercury fue un artista genial, polémico, con un estilo performativo apoyado en la fuerte conexión con el público. Narcisista, arrogante, fue también una de las primeras víctimas jóvenes y famosas del SIDA. Este podría haber sido el mensaje central de la película, pero no lo es.

Rapsodia Bohemia no victimiza ni endiosa a su personaje central. Es, en esencia, una narración que prioriza la importancia de la familia, la lealtad, los vínculos verdaderos de amistad, afecto, compromiso. Que plantea con claridad cómo los desórdenes conducen por mal camino. Donde queda claro que tomar consciencia del error, arrepentirse, pedir perdón, son las vías para retomar el camino correcto.

Contrastando la vida de Freddy con la de sus compañeros de banda, los otros tres profesionales universitarios, se vuelve también una historia que pone de relieve la importancia de la formación y el esfuerzo para lograr resultados de excelencia. Que escenifica sin necesidad de volverlo expreso cómo el simple talento no resulta suficiente; y cómo la genialidad es resultado del trabajo duro, en equipo.

Finalmente, porque para variar con lo que suele ser la representación convencional del tema hoy, la inclinación homosexual de Freddy, su compulsión a la promiscuidad, su consumo abusivo de alcohol y drogas, aparecen presentados como influencias física y emocionalmente destructivas, es también un relato edificante.

Hay varias buenas razones para ir a ver Rapsodia Bohemia al cine. Recomendable por lo tanto, con la salvedad de que, si bien no hay escenas extremas, algunas puntuales pueden herir la sensibilidad de los espectadores.

Laura Álvarez Goyoaga

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