Portabilidad: el derecho de cambiar de compañía sin perder el número telefónico

Según informa el diario El País del 29 de enero de 2019, la telefónica Claro solicitó formalmente a la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones de Uruguay (URSEC) que se habilite la portabilidad numérica, que no es otra cosa que la posibilidad de que los usuarios puedan cambiar de compañía sin perder el número de celular. No es la primera vez que la portabilidad es analizada en Uruguay. Tanto Claro como Movistar habían planteado con anterioridad su apoyo a la misma y hay dos proyectos de ley en el Parlamento Nacional que no prosperaron. Sin embargo, los habitantes de este país están a la cola de la región frente a este derecho de los consumidores.

No se trata de ningún experimento. Los países que han adoptado este sistema suman más de la mitad de los usuarios móviles del mundo. Su instrumentación se fundamenta en la búsqueda de una mejor competencia entre los distintos operadores. La idea es que un mercado más abierto, estimule tanto la competitividad como la innovación, y se traduzca en mejor calidad con menores precios y más beneficios para los clientes.

En Chile la portabilidad comenzó a aplicarse en el año 2011 y según un informe de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) de ese país, aproximadamente siete años después, más de 14 millones de teléfonos conservaban números anteriores a pedido de sus propietarios. Según Subte, las cifras “de portabilidad confirman el dinamismo y competencia que esta política pública inyectó al mercado de las telecomunicaciones. Que 14 millones de usuarios hayan hecho uso de la libertad de elegir la compañía que más se adapte a sus necesidades de comunicación es un hito en un mercado altamente competitivo”.

En Perú, según la revista Gestión, el Organismo Supervisor de la Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel) difundió que más de 13 millones de teléfonos usaron la modidalidad de la portabilidad numérica en el período entre julio de 2014 y noviembre de 2018.

En Argentina, la portabilidad numérica para móviles se reglamentó en el año 2010 por ley. Luego de varias modificaciones finalmente en marzo de 2017 se habilitó un trámite mucho más sencillo y rápido, que permite al cliente cambiar de empresa y conservar su número cuantas veces quiera, con ajuste a sus necesidades y conveniencia, siempre que se respete un plazo mínimo de treinta días de permanencia con el prestador.

Volviendo al caso de Uruguay, según El País, parecería que Claro está dispuesto a llegar a fondo en su planteo: además de requerir la intervención de Ursec, solicitó que el regulador notifique y consulte al resto de los prestadores. A su vez, lanzando un desafío que no es habitual en para el mercado uruguayo, el gerente de Marketing de Claro, Sebastián Aguilar expresó que “si el tema no tiene un final positivo significa que ni el regulador ni nuestros competidores tienen la voluntad de beneficiar a la gente”.

La discusión por los intereses empresariales no debería alejarnos del tema de fondo, que es la libertad de cliente de elegir a su prestador como contrapartida a su responsabilidad de cumplir con sus obligaciones contractuales. En definitiva, se trata de elegir entre un mercado formado por empresas que compiten por servir cada día mejor a sus “clientes”, o uno integrado por prestadores de servicios que obtienen la rentabilidad que les permite su porción de “usuarios” obligados y cautivos.

Más aún, el tema de fondo es el temor a la competencia, por lo que parece bueno recordar el siguiente párrafo de la doctrina social de la Iglesia Católica, que teniendo en cuenta los antecedentes de siglos en estas discusiones, expresa: “Un mercado verdaderamente competitivo es un instrumento eficaz para conseguir importantes objetivos de justicia: moderar los excesos de ganancia de las empresas; responder a las exigencias de los consumidores; realizar una mejor utilización y ahorro de los recursos; premiar los esfuerzos empresariales y la habilidad de innovación; hacer circular la información, de modo que realmente se puedan comparar y adquirir los productos en un contexto de sana competencia.”

Fuentes:

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