“¡Veo el cielo abierto sobre este Uruguay!

Saludo de bienvenida del Cardenal Daniel Sturla en el Rosario de Bendiciones para las Familias

“¡Cuántos somos, qué bueno! Esto es para sentirse contentos. Esto quiere decir que la Iglesia está viva, que somos muchos y que estamos contentos de ser católicos. De querer a María, de estar aquí un sábado de enero”. Con estas palabras comenzó su mensaje el Cardenal Daniel Sturla, al público reunido en la Rambla de Montevideo, junto a la Aduana de Oribe, para rezar el Rosario de Bendiciones para las Familias el 26 de enero de 2019. Su expresión de alegría estaba más que justificada: este evento, que se repite año a año desde hace ya ocho en el país más secularizado de América Latina, desbordaba de público feliz. Casi resultaba imposible encontrar un espacio verde en el mar de personas que ocupaban el amplio espacio abierto frente a la costa. Algún medio de prensa estimó la masiva concurrencia en el entorno de las 15.000 personas, pero la cifra real superó holgadamente las 20.000.  

Multitud asistente al Rosario

El mensaje del pastor, pautado en tres líneas que, según sus propias palabras, eran “como tres ‘Vivas’ que me salen del corazón”, fue recibido en idéntico clima de alegría por la audiencia. “El primero es: ¡Viva la vida! Porque nosotros, cristianos, somos portadores de la vida de Dios. El Señor nos ha regalado este don maravilloso: no solamente vivir, sino con el bautismo tener la plenitud de la vida. Y porque somos defensores de la vida, de toda vida humana desde su concepción hasta su muerte natural, amamos la vida y estamos contra todos aquellos que quieren destruirla”.

Para ilustrar este punto, recordó el ejemplo de Victoria Díez, joven maestra católica asesinada por grupos de milicianos, civiles dirigidos por comunistas o anarquistas en la guerra civil española, como parte de la terrible persecución religiosa, con torturas, miles de ejecuciones sumarias, incendios y saqueos a iglesias, conventos y monasterios.  

Victoria, que había encontrado en la Institución Teresiana su vocación, fue detenida el 11 de agosto de 1936, condenada a muerte y ejecutada en condiciones inhumanas. A este episodio se refirió el Cardenal, haciendo alusión a tantos problemas que preocupan a la sociedad uruguaya de hoy: “Si uno pasa por Bulevar España y Paullier, por ahí está la residencia de las Teresianas, y en su fachada se lee la leyenda: `¡Ánimo compañeros, que la vida puede más!’ Esta frase es de una mártir de la Guerra Civil Española, una maestra que enseñaba en la España donde la mayoría de las mujeres eran analfabetas, en un pequeño pueblo de Andalucía. La apresaron, la llevaron, la hicieron caminar 12 km con 18 compañeros. Todos los demás eran varones; estaba el sacerdote del pueblo también. Y cuando llegaron a un lugar donde había un pozo, los iban fusilando de a uno, uno tras otro. Y ella a cada uno le decía: ‘¡Ánimo compañeros,  que la vida puede más! Veo el cielo abierto’. También para nosotros, vale la frase: Veo el Cielo abierto sobre este Uruguay, y al Señor y a la Virgen derramando sus bendiciones, para que la vida triunfe sobre el aborto, sobre la violencia doméstica, sobre la violencia contra los niños y contra las mujeres, sobre la delincuencia y sobre el suicidio”.

Multitud asistente al Rosario

“’¡Ánimo, compañeros, que la vida puede más!’ es una frase cristiana, católica. ¡Que no nos la roben! Es una frase que expresa el amor a la vida de una mártir”, enfatizó, para enseguida, continuar: “El segundo viva es: ¡Viva la familia! El artículo 40 de la Constitución de la República dice: ‘La familia es la base de nuestra sociedad. El Estado velará por su estabilidad moral y material, para la mejor formación de los hijos dentro de la sociedad’. Y esto es lo que reclamamos, no demos más vueltas. Todos sabemos que no hay familia perfecta. No lo son las nuestras tampoco; tenemos dificultades: hay divisiones, divorcios. Hay cantidad de problemas en la familia. Pero eso no nos hace olvidar que hay un ideal cristiano de familia: papá, mamá y los hijos. Y ese ideal lo defendemos, aún recibiendo en la Iglesia a todas las personas, sea cual sea su condición. No nos importa: la familia grande que es la Iglesia es siempre casa de puertas abiertas, y nunca club de perfectos. ¡Viva la familia!”

El tercer “viva”, indicó Sturla, “…no puede ser otro que: ¡Viva María! Es nuestra Madre, es modelo de mujer. En el Líbano, el ejército puso una imagen enorme de la Virgen sobre un cerro, para que sea señal de paz para cristianos y musulmanes, que también veneran a la Virgen. Nosotros queremos a María y la veneramos; y querríamos que estuviera acá presente para siempre su imagen, su estatua. Pero, ¿quieren que les diga una cosa? No veo visiones. Simplemente, cada vez que paso por la Rambla acá, rezo tres Avemarías. Y sé que esta plaza es de María. Y algún día la tendremos en este lugar, pero ya la tenemos aquí en el corazón”.

Multitud asistente al Rosario

Por último, tras hacer referencia al Programa Misionero Jacinto Vera y a la Misión Casa de Todos, que a partir del Domingo de Pascua de este año y por tres semanas llevará el anuncio de Cristo a todo Montevideo, con especial énfasis en invitar a los católicos alejados de la práctica de la fe para que “vuelvan a casa”, y exhortando a los presentes a poner en el corazón de la Virgen María, “Madre tierna y dulce, pero también fuerte y poderosa”, todas las peticiones que llevaron al encuentro, cerró su mensaje diciendo: “Queremos sentirnos unidos al Papa Francisco, y a los jóvenes en Panamá. Hay 600 jóvenes uruguayos allí, y están Mons. Beto Bodeant y Mons. Carlos Colazzi también. Y además queremos sentirnos unidos a toda América Latina, y de un modo especial, a Venezuela. Rezamos por Venezuela. María, te encomendamos esta nación hermana”.

De esta forma dio inicio la octava edición del Rosario de Bendiciones para las Familias, una jornada de oración a cielo abierto, marcada por un clima feliz de paz, armonía y comunión.

Laura Álvarez Goyoaga

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