Cardenal Daniel Sturla: queremos invitar a todos pero, de modo especial, a aquellos hermanos que se han ido alejando de la práctica de la fe

El miércoles 6 de marzo de 2019, en todo el mundo se celebrará el miércoles de cenizas. Será así que en las calles de Nueva York, Miami, Paris, Roma, Buenos Aires o Montevideo, se verá a hombres y mujeres con una cruz de ceniza en su frente, una tradición que data por lo menos del siglo XI en occidente.

No se trata de una ceniza cualquiera. Quienes la llevan en su frente ven en ella un signo de humildad, que le recuerda al cristiano su origen y su fin: “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gn 2,7); “hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho” (Gn 3,19). Para hacer estas cenizas fue necesario quemar los restos de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior, rociarlas con agua bendita y luego aromatizarlas con incienso.

A partir de ese día, y hasta la Misa de la Cena del Señor que se celebrará el 21 de abril, los católicos del mundo están llamados a vivir uno de los periodos más ricos de la vida de los creyentes. Les llevará 40 días prepararse para celebrar el domingo 24 su fiesta más importante: la resurrección de Jesús. En la preparación de esta fiesta estarán constantemente invitados a convertirse, cambiar su vida, reconciliarse.

La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ella se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto. En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material; seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, con sus pruebas y dificultades.

En Montevideo esta cuaresma está asociada a la Agenda Casa de Todos, un camino que se viene preparando desde el año 2019 hacia la misión Casa de Todos. Un gran equipo de distintas edades y perfiles está trabajando de la mano del Arzobispo de Montevideo Cardenal Daniel Sturla, para hacer realidad un calendario de actividades con un objetivo claro y transparente: “queremos salir, visitar, hacer presente a Jesús en nuestra ciudad”.

Este 6 de marzo los católicos de Montevideo comenzarán a cumplir uno de los hitos importantes en la Agenda Casa de Todos: el tiempo de Oración por la Misión que durará hasta el 21 de abril, último domingo de la semana Santa, en que la Iglesia celebra la resurrección de Jesús luego de su muerte en la cruz el viernes anterior (Viernes Santo). Ese día, el más importante para los católicos, comenzará el Tiempo de Misión.

Por tal motivo, en un mensaje dirigido a sus fieles, la Arquidiócesis de Montevideo está invitando a sus comunidades a rezar de manera especial por la Misión. Para ello se ha preparado un cuadernillo que puede encontrarse en las parroquias y capillas de la ciudad. También estará en formato digital en el link que facilitamos al final de esta nota.

El Cardenal Daniel Sturla presenta este material de la siguiente manera:

Se acerca la misión. Recordemos que hablamos de un “Programa Misionero Jacinto Vera” que tiene varias etapas. La más importante que ahora tenemos por delante es la Misión Casa de Todos que comenzará el domingo de Pascua 21 de abril, y se extenderá hasta el 12 de mayo. Culminará en cada parroquia con el “Encuentro Casa de Todos” al que queremos invitar a todos pero, de modo especial, a aquellos hermanos que se han ido alejando de la práctica de la fe.

La misión continúa luego como está en el cronograma que encontrarán al final de este librillo de oración. Necesitamos rezar por esta misión. No reza el que nada espera. El Papa Francisco, siendo arzobispo de Buenos Aires, escribió una hermosa carta sobre la oración de intercesión, donde decía: “En la Arquidiócesis se trabaja mucho. La sucesión de reclamos, la urgencia de los servicios que debemos prestar, nos desgastan y así vamos desovillando nuestra vida en el servicio al Señor en la Iglesia. Por otra parte también sentimos el peso, cuando no la angustia, de una civilización pagana que pregona sus principios y sus sedicentes “valores” con tal desfachatez y seguridad de sí misma que nos hace tambalear en nuestras convicciones, en la constancia apostólica y hasta en nuestra real y concreta fe en el Señor viviente y actuante en medio de la historia de los hombres, en medio de la Iglesia. Al final del día algunas veces solemos llegar maltrechos y, sin darnos cuenta, se nos filtra en el corazón un cierto pesimismo difuso que nos abroquela en ‘cuarteles de retirada’ y nos unge con una psicología de derrotados que nos reduce a un repliegue defensivo. Allí se nos arruga el alma y asoma la pusilanimidad”.

Con el Programa Misionero Jacinto Vera dejamos de lado ese “repliegue defensivo” que muchas veces también nosotros padecemos. No estamos para “cuarteles de retirada” sino para ser Iglesia en salida. En la entrega apostólica, personal o comunitaria, nuestra vida se renueva. La alegría de la entrega, sana nuestras heridas eclesiales o personales, y nos pone en sintonía con Jesucristo, apóstol del Padre. Pensemos en la necesidad de Dios de tantos familiares, amigos, vecinos, compañeros de estudio o trabajo. ¡Necesitan de Cristo! ¡Uruguay necesita de Cristo! Debemos pedir al Señor la gracia de ser apóstoles eficaces, sacarnos esa “psicología de derrotados” y llenarnos del poder de Cristo, poder de amor y de servicio, poder según el evangelio. “Todas estas gracias las conseguiremos; pero es necesario que oremos con fervor y perseverancia” nos dice Don Jacinto Vera.

En las tres semanas siguientes a Pascua haremos la misión “Casa de Todos”: queremos salir, visitar, hacer presente a Jesús en nuestra ciudad. Habrá mucho campo para la creatividad, pero ya desde ahora: ¡a rezar! Más allá de la oración que haremos por los frutos de la Misión en general está el anhelo de interceder por aquel familiar, por aquel vecino, por el compañero de trabajo o de estudio que queremos acercar al Señor. Recemos por él. La misión dará los frutos que el Espíritu Santo nos obtenga, pero es importante nuestra tarea sobre todo en el “cuerpo a cuerpo”, en el “mano a mano”, “corazón a corazón”, en la invitación personalizada. Cada uno de nosotros tiene que asumirse como padrino o madrina de alguno o algunos a los que invitaremos. En este librillo de oración encontraremos la cita del evangelio del día, una oración para cada día de la cuaresma y del Triduo Pascual, y al final, algunas de las oraciones tradicionales cristianas, y la oración y el himno de la Misión Casa de Todos. Queridos hermanos y amigos: “De Dios se obtiene tanto cuanto de Él se espera”, dice San Juan de la Cruz. Esperemos mucho. Con mi bendición.

Acceso directo al librillo Cuaresma de Oración para la Misión:

http://icm.org.uy/wp-content/uploads/2019/03/libro-de-oraciones-digital.pdf

Mensaje en Twitter del Cardenal Daniel Sturla
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