The Greatest Showman: Aquí es donde queremos estar

Las primeras escenas alternan los créditos iniciales con la figura a contraluz de un hombre vestido como maestro de ceremonias en el backstage de gradas de madera, que canta: “Ladies and gents, this is the moment you’ve waited for”.

Así comienza The Greatest Showman (El gran showman) una película musical del año 2017 protagonizada por el versátil Hugh Jackman, que veo por primera vez en el 2019 en la pantalla de mi asiento durante un vuelo internacional. Nunca me interesaron demasiado los espectáculos circenses, pero la miro de un tirón y apenas termina reseteo el menú para verla nuevamente. A posteriori, leyendo críticas y comentarios, descubro que ese es precisamente el efecto que produce en muchísimos espectadores: la gente en internet afirma que la ha visto dos, tres, cuatro, cinco y hasta más veces.  

En cierta medida es un biopic que cuenta con licencias artísticas la vida de P. T. Barnum un hombre que de la miseria logró crear “el mayor show” en Nueva York: el Circo Barnum & Bailey. Parte del mérito del film para cautivar audiencias reside en una acertada elección del elenco. Jackman tiene antecedentes como premiado protagonista de musicales en vivo en Broadway. Sus contrapartes, la estrella de High School Musical Zack Efron, la actriz y cantante Disney Zendaya, y las actrices Michelle Williams y Rebecca Ferguson, no se quedan atrás.

Deslumbrante en efectos, vestuarios, escenarios, sonido, coreografías, la emotiva historia funciona a nivel argumental. Las canciones, con estilos contemporáneos que se insertan sin esfuerzo en la ambientación de época, están muy bien logradas. “This Is Me” se llevó una nominación a los premios Oscar, pero no es la única que sigue sonando en la cabeza del espectador al terminar los créditos. “A Million Dreams” y “I want” pautan el conflicto en la trama con acierto.

The Greatest Showman, además de conflictos sociales y humanos, pone en primer plano el rol del empresario como agente de cambio dentro de la sociedad, y esto también es un factor de interés. El Barnum de la ficción es un empresario con una visión, fiable y falible al mismo tiempo, que sentó la piedra angular del negocio del entretenimiento tal como lo concebimos hoy en día.

En medio de ese mix de componentes, me entero de que a más de un año de su estreno, soy parte de un fenómeno global. Tal vez porque la compleja vida real del P. T. Barnum histórico había generado expectativas de un drama oscuro, tal vez por otros motivos, la crítica fue muy dura con esta película. Sin embargo, el público la adoró. A pesar de los malos augurios de un pésimo guarismo en taquilla para el fin de semana del estreno, alcanzó una recaudación global de 434 millones de dólares.

Para indagar las causas de este fenómeno, la periodista del New York Times Stephanie Goodman  abrió una línea de comunicación con los lectores (https://www.nytimes.com/2018/02/14/movies/greatest-showman-hugh-jackman-fans.html). Las explicaciones que recibió por parte del público pueden sintetizarse en razones más que compartibles: es un film amigable para la familia, al mismo tiempo inclusivo y celebratorio de la verdadera diversidad; las canciones son pegadizas y apelan a emociones universales; es un tributo a la humanidad con un hermoso mensaje; son 105 minutos de puro y mágico entretenimiento; hace sentir al público que la esperanza está al alcance de la mano, que hay gente de buena voluntad en todas partes, que es posible alcanzar la felicidad a pesar de los errores; es la historia universal de un hombre que se pierde pero encuentra el camino para regresar a casa; tiene un fuerte impacto emocional; es un espectáculo muy disfrutable.

Hay mucho más en esta propuesta de lo que aparece a primera vista. Ambientada en la primera mitad del siglo XIX, no es simplemente una película sobre el circo, sino al mismo tiempo una alegoría universal acerca de las divisiones que persisten en cualquier sociedad, el dolor, la injusticia, el abuso de poder, las elecciones acertadas y equivocadas, la lucha por cumplir nuestros sueños, el amor verdadero.

“It’s everything you ever want / It’s everything you ever need /And it’s here right in front of you/ This is where you wanna be” dice el estribillo de la canción de apertura… y tiene razón. The Greatest Showman es un lugar para quedarse.

Laura Álvarez Goyoaga