Risen: Sed de Misterio

Tras el Domingo de Resurrección, comienzan la octava de Pascua (ocho días para contemplar la Resurrección) y el Tiempo Pascual (cincuenta días en los que recordamos el tiempo que Jesús permaneció con los apóstoles antes de la fiesta de la Ascensión). La Pascua es tan importante, que un solo día no nos alcanza para festejarla. El Misterio de la Eternidad se hace presente en nuestras historias humanas, y nos invita a cambiar la perspectiva. La obra de arte, en sus diversas materializaciones posibles, es siempre un camino para acercarnos a la trascendencia; y entre las posibles manifestaciones artísticas al alcance de nuestra contemplación, el cine tiene sus propuestas.  

Para que quienes ya la vieron vuelvan a acercarse a ella desde una mirada diferente, y para que quienes todavía no la conocen puedan disfrutarla, ahora está disponible en Netflix La resurrección de Cristo (Risen en su título original). Se trata de una película épica-bíblica del año 2016 dirigida por Kevin Reynolds, quien también escribió su guión, en coautoría con Paul Aiello. Es una superproducción de Affirm Films, el sello de Sony Pictures que se dedica a adquirir, producir y distribuir películas vinculadas a la fe. Contó con un presupuesto de 20 millones de dólares, recaudó en taquilla más de 30, y recibió en general críticas positivas en base a su originalidad.

La Crucifixión y la Resurrección de Jesús ya han sido contadas en innumerables películas. ¿Qué hace que esta sea novedosa? La inteligente propuesta narrativa de un director con oficio, quien reclutó a excelentes actores para presentarnos la historia de una manera impactante. El personaje principal (interpretado por Joseph Fiennes, protagonista de mega éxitos como Shakespeare enamorado y Elizabeth) es Clavius, un poderoso tribuno romano, quien debe encontrar información para acallar los rumores acerca de un mesías judío supuestamente resucitado, para evitar así una inminente revuelta popular.

A partir de una especie de investigación policial, un romano escéptico, va persiguiendo sospechosos, interrogando testigos, sobornando informantes, exhumando cuerpos, obteniendo confesiones, para cumplir con su objetivo. El protagonista resulta clave, porque a medida que sus esfuerzos aumentan y el misterio se profundiza, ve cómo se confirma la advertencia que le formula María Magdalena al comienzo del film: “Estás buscando algo que nunca encontrarás”. En el proceso, Clavius cambia la mirada.

Fiennes se luce en su interpretación de un hombre lentamente transformado por los eventos que sacuden sus convicciones acerca del mundo, y de su propio lugar como parte de la humanidad. Es un sujeto cuya búsqueda “profesional” se va transformando paulatinamente en una búsqueda de la Verdad, y el verdadero significado de la existencia.

También destaca la actuación de Peter Firth, en el rol de un Pilato severo y práctico, cuya preocupación como gobernante se centra en la amenaza que la desaparición del cuerpo de Jesús, y la creciente convicción entre la gente de Jerusalén sobre su milagroso retorno de la muerte, implica para el dominio que Roma ejerce sobre Judea. Más todavía en vísperas de una visita del Emperador.

El realismo y la reconstrucción histórica agregan su cuota de interés. Acompañado por su segundo al mando Lucius (Tom Felton, conocido por interpretar a Draco Malfoy en la saga de Harry Potter), Clavius nos introduce en verosímiles locaciones gráficas: las tumbas colectivas, los cuerpos de los ejecutados por los romanos, la crudeza de la guerra, la organización y la acción del ejército romano en batalla. Mientras investiga el que sin dudas es el evento más importante de la historia de la humanidad, funciona como el paradigma del personaje moralmente ambiguo, una de las fortalezas de la narración. El contraste entre su distanciamiento emocional, y la pasión de los apóstoles con quienes interactúa, están muy logrados. Sus momentos de fe y duda son retratados como fuertes instancias de drama, lo cual los vuelve muy convincentes. Clavius es un soldado romano que ha visto demasiadas batallas, desgastado, insensible al sufrimiento ajeno, a la crueldad. Cuando le preguntan cuál es su mayor anhelo, responde con cansancio: “Un día sin muerte”, dejando claro que sabe que no lo alcanzará jamás en esta vida. No obstante ello, el escepticismo del investigador poco a poco se va transformando en desconcierto. Y cuando se encuentra frente a frente con el resucitado Yeshua (como se lo nombra en el film), el desconcierto deja lugar a la admiración, el asombro… y la esperanza.

Esto de contemplar la Resurrección focalizándola desde la visión de un tribuno romano, de corazón duro, la vuelve más comprensible para el espectador occidental. Nosotros hoy nos parecemos mucho a los romanos del siglo I, ciudadanos de un pueblo que se ha apartado de las virtudes que lo hicieron grande. Al mismo tiempo que reflexionamos acerca de esta espiritualidad sin religión del siglo XXI, también reconocemos como propios de nuestra época, el escepticismo, mezclado con la nostalgia y la esperanza, que alberga el corazón pagano de Clavius: es la necesidad insoslayable del encuentro de fe.

Laura Álvarez Goyoaga

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