El fracaso como parte del negocio

En un fantástico artículo de The Guardian titulado “Los prestamistas de Silicon Valley: cómo el fracaso se convirtió en un gran negocio”, el escritor y académico Adrian Daub nos presenta un aspecto de los negocios que es tabú en los países menos desarrollados y posiblemente explique parte del porqué revisten tal condición.

La nota comienza con la historia de Martin Pichinson y Michael Maidy, dueños de Sherwood Partners. Esta empresa es la líder de Silicon Valley en “asignación para el beneficio de los acreedores” (ABC), lo que en otras palabras refiere al “proceso mediante el cual las empresas insolventes asignan sus activos, títulos y propiedades a un fiduciario”.

Según cuenta el artículo, “cuando estás tratando con Sherwood, las cosas van mal”, al extremo de que “muchos periodistas de Silicon Valley parecen consultar periódicamente con él (refiriéndose a Pichinson) para ver cómo van los negocios. Si es optimista, es hora de otro sacrificio.”

Sin embargo, su visión tiene realismo y forma parte de una dinámica aceptada y necesaria a los negocios, tanto como la muerte forma parte de la vida en este planeta. Según dice el autor “la industria de fallas de Silicon Valley funciona con discreción y amnesia conveniente. (…) Administración judicial, quiebra, ABC: Sherwood es como una ventanilla única para lo que sea que se oponga a la imagen opuesta a Silicon Valley. Y lo ha sido durante casi 30 años”.

Como dos caras de una misma moneda, nacimiento, transformación y muerte forman parte de la dinámica de Silicon Valley, un mundo en transformación continua donde las cosas están dadas para que las caídas sean consideradas aprendizaje.

Recomendamos leer el artículo que figura en el link, especialmente a políticos y votantes activos de países dónde son frecuentes las crisis económicas que junto con las empresas se llevan las vidas de las personas que trabajaron y soñaron con ellas. Dónde las cargas de las multas, moras y recargos transforman los fracasos en muerte y la muerte en algo sobre lo que no se habla. Donde la leña del árbol caído forma parte de lo políticamente correcto.

Ojalá estas zonas del mundo se contagien del optimismo de la tecnología del primer mundo, porque tal cual dice el autor: “Para la tecnología, siempre se asume que el fracaso es temporal; Para todos los demás, es terminal. ¿Las compañías de taxis están saliendo del negocio porque están perdiendo dinero? Destrucción creativa, amigo mío, hundirte o nadar. Uber hemorragias en efectivo? Bueno, eso es solo una señal de lo visionaria que es la compañía. Este doble estándar justifica la explotación de trabajadores fuera de la industria de la tecnología y, en ciertos casos, la explotación de trabajadores dentro de ella.”

Fuente: https://medium.com/the-guardian/the-undertakers-of-silicon-valley-how-failure-became-big-business-b8d81d8f6002

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