Entrevista clave para entender al futuro presidente de los uruguayos

El domingo primero de diciembre, El País publicó una entrevista exclusiva llamada a transformarse en un documento. Su título: Luis Lacalle Pou: “La estabilidad se da con resultados, no con personas”. El trabajo periodístico tiene el valor de acercarnos a los propósitos que animan el comienzo de una carrera de 5 años cuyos resultados involucran al país todo.

La entrevista comienza refiriéndose a lo vivido la noche del 24 de noviembre, marcada por momentos de tensa calma y la anécdota de un adversario político que no reconoció el resultado a pesar de que “la mayor parte del Frente quería admitir lo que era irreversible…”.

Consultado sobre si le faltó al Frente defender esos valores republicanos, el presidente electo insistió con el tono que parece marcará su relacionamiento con esta fuerza política: “No sé si me cabe hacer un análisis así. Creo que no se estuvo a la altura de las circunstancias, pero insisto: estaba convencido de que terminaba como una anécdota. Y en unos años lo vamos a recordar así, como una anécdota.”

Respecto de si hubo un “efecto Manini”, el presidente electo se desmarcó del discurso que dominó a muchos analistas políticos durante la veda electoral y que continúa repitiéndose en algunos medios como la gran noticia del acto electoral:

Video de la entrevista (El País, 1/12/2019)

Periodista de El País (P): ¿Hubo un “efecto Manini”?

Presidente electo Luis Lacalle Pou (LL): -Es que para terminar de ver eso debo ver dónde fue que los votos no estuvieron. No sé si voy a tener tiempo, pero por curiosidad sociológica-política y obviamente de análisis sobre el proceso electoral, lo voy a hacer.

P: Lo cierto es que en la previa de la elección el video de Manini causó incertidumbre. ¿Es un partido nuevo al que falta conocer? ¿Es inexperiencia política?

LL: No, yo creo que el video fue hecho con conciencia de hacia dónde iba. Yo no tuve arte ni parte, no fui consultado. No creo que tuviera que ser consultado, es una estrategia de uno de los partidos de la coalición. Quizá ahí se juntaron el editorial de una revista -que no es nuevo, siempre va en esa línea- y mucha manija.

P: Y las declaraciones desafortunadas de algunos miembros de Cabildo Abierto.

LL: No sé, no sé si eso…

P: Lo del escuadrón de la muerte, las declaraciones sobre el aborto.

LL: Capaz que algunas cosas cooperaron en un cúmulo de elementos que generó el factor miedo, pero yo no creo que se pueda señalar un episodio. Seguramente haya que reconocer el esfuerzo militante del Frente Amplio también, ¿no?

P: ¿El video estuvo bien o estuvo mal?

LL: La verdad, para mí el video no tiene ningún tipo de gravedad. Es un exmilitar convertido en civil, que da su opinión política sobre lo que el gobierno o el Frente Amplio piensa y cómo se relaciona con las Fuerzas Armadas.

Siguiendo el hilo de las consultas, el periodista se acercó sin mencionarlo a uno de los asuntos explotados por el candidato oficialista en su campaña: el temor a lo militar.

P: ¿Por qué hace un tiempo dijo que los ministerios de Defensa e Interior tenían que ser para civiles?

LL: Es una concepción política que tengo.  

P: ¿A qué responde esa concepción? ¿Teme que pueda haber un mal uso del poder allí?

LL: No, no. Simplemente el peso político de esos dos ministerios es muy cercano al presidente de la República.

P: Deben ser ministerios blancos.

LL: Siempre fue la intención.

Y nuevamente el periodista volvió a apuntar sobre el socio de la coalición Cabildo Abierto:

P: Guido Manini no quiere ser ministro y, al parecer, tampoco su esposa, Irene Moreira. ¿Conoce otras alternativas de Cabildo Abierto para el gabinete? ¿Cómo confiar?, ¿Cómo asegurar que no pierda peso?

LL: Lo conocido, ¿qué asegura? O lo desconocido, ¿qué no asegura?

P: Un comportamiento previsible.

LL: Bien, pero eso hace a la persona.

P: Mi pregunta es: ¿usted confiará en los nombres que proponga Manini, pese a no conocer a esas personas?

LL: Yo estoy convencido de que Cabildo Abierto va a proponer nombres honorables que sirvan para la gestión. Además, la conversación con el general Manini fue muy abierta. La verdad es que la hizo muy sencilla, en el buen sentido de la palabra. Y a mí me gustan las relaciones simples, sin vueltas. Hablamos de por dónde iría el gobierno, y después quedamos en hablar de nombres más adelante.

P: Recién dijo que el video fue una estrategia de Cabildo Abierto, sin consultar. ¿Cree que para el futuro la coalición debe tener una estrategia de comando común?

LL: Una cosa es una estrategia política y otra cosa es la estrategia de gobierno; esta última es común.

P: ¿Quién comanda eso? ¿El presidente?

LL: Sí, obviamente. En consulta. A mí siempre me gusta escuchar mucho.

Más adelante el periodista apuntó a la estabilidad de la coalición de gobierno, otro de los puntos trabajados por el oficialismo en la campaña electoral:

P: ¿Usted arma un gabinete para gobernar los cinco años?

LL: Sí, pero los ministros esencialmente son fusibles. O sea, el ministro está en tanto y en cuanto sea exitoso en su gestión y cumpla con los planes, a corto, mediano y largo plazo.

P: ¿Puede funcionar “dos o tres” años y que después los líderes se abran para perfilarse para las próximas elecciones?

LL: Es posible. No es el escenario sobre el que estamos trabajando. Tampoco me genera ningún tipo de temor que sea así. Es natural que en el final del gobierno algunas personas decidan someter su nombre a la opinión pública. Y en ese caso no van a poder seguir siendo ministros.

P: No hay un compromiso de cinco años.

LL: Una cosa es el programa, otra cosa es el tiempo que lleva el programa, y otra cosa es la gente que llevará adelante el programa en los distintos cargos. Lo que no se puede sustituir es el compromiso del programa. La gente, sí.

P: Los ministerios que va a darles a los miembros de la coalición, ¿son de los partidos o de las personas? Si se va Ernesto Talvi, por ejemplo, ¿el sustituto será alguien del Partido Colorado?

LL: Hay que hablar todas esas cosas. Yo no soy ortodoxo. Me gustan las formas, creo en las formalidades, pero no me gusta ser ortodoxo cuando nadie lo exige. Pero aparte, créanme, ustedes van más adelantados que yo. Recién va a empezar la transición el lunes y ya están pensando cuándo se van a ir los ministros.

P: Pero eso también hace a transmitir estabilidad a la sociedad.

LL: La estabilidad se transmite con resultados, no con personas.

P: ¿Y cuándo se empiezan a ver los resultados?

LL: Depende de en qué área.

A partir de estas dos últimas respuestas, el presidente electo posiblemente marcó su opción por la forma de pensar y entender la sociedad: el foco en los resultados sin descuidar los procesos. Consecuentemente, el periodista profundizó en las características de estos resultados esperados:

P: Usted en la campaña habló de la urgencia que tiene la sociedad.

LL: Obviamente. Por eso yo el lunes estaba trabajando. Era un presidente clandestino y estaba trabajando. Y vamos a seguir así porque la construcción de la confianza es fundamental. La gente necesita confianza para poder prever. Eso es lo que tenemos que empezar a hacer ahora. ¿Cómo se hace? Congeniando, confirmando: yo dije esto en campaña, y lo hago en el gobierno. Si dijimos que Azucena Arbeleche va a ser ministra de Economía, que sea; si dijimos ‘un proyecto de ley de urgente consideración se va a negociar con los socios después de la segunda vuelta’, bueno, ahora se me va a presentar el boceto (N. de R.: esto ocurrió inmediatamente después de la entrevista) y después va a ser negociada con los miembros de la coalición. Ir generando esas cosas ya empieza a generar efectos. Obviamente, el 1° de marzo -y por eso la transición es tan importante- hay que arrancar jugando, sabiendo de memoria cómo se juega y cuál es el plan. Un plan con resultados medibles, que no quiere decir autoimponerse números que se sabe que después no se van a cumplir. Resultados medibles (significa) que encarás un camino y ese camino no se desvía.

P: Justamente, hablando de resultados medibles, quizá los más complicados de ver sean los de seguridad.

LL: No creo.

Luego de una serie de preguntas sobre el tema de seguridad y volver sobre el funcionamiento de la coalición, el periodista consultó sobre los temas economía:

P: ¿Cuál va a ser la política de su gobierno respecto al dólar? ¿Se lo va a dejar flotar, como piden los exportadores, o se va a seguir con la política de intervención?

LL: La regla general va a ser incidir. Notoriamente la canasta de monedas incide, inciden las monedas argentina y brasileña, y de hecho la tendencia del dólar este año es de un crecimiento 7 u 8 pesos, o más.

P: ¿Se va a intentar acompasar a la región?

LL: Sí. Lo que no tiene que haber son procesos traumáticos, porque de alguna manera la suba brusca del dólar genera efectos negativos en registros económicos y en la vida de mucha gente que cobra en pesos y está endeudada en dólares. Entonces, esos saltos en la economía diaria de los uruguayos son complejos.

P: Uno de los primeros exámenes que va a tener que dar su gobierno es el vinculado a las calificadoras de riesgo. ¿Dónde va a estar el mensaje para las calificadoras, para mantener ese grado inversor, que en el caso por ejemplo de Fitch tiene a Uruguay con perspectiva negativa?

LL: Sí, nosotros estuvimos reunidos con Fitch y para el debate estuve leyendo su análisis. Nosotros estamos claros y va a ser tangible enseguida hacia dónde vamos. Nuestras acciones no están guiadas hacia las calificadoras de riesgo; nuestras acciones están guiadas al bien del país y a cumplir un plan que es el que entendemos que el país necesita. Después, las calificadoras de riesgo darán su opinión, que obviamente es importante desde el momento en que una opinión negativa genera efectos negativos. Estamos convencidos de que nuestro plan va a ser visto con buenos ojos porque va a incidir en los equilibrios fiscales.

Luego, el periodista consultó sobre el déficit del servicio de retiro militar y entró el tema de la seguridad social en general:

P: Está claro que la reforma de la seguridad social es uno de los temas grandes que enfrenta y para el cual se requiere de un gran acuerdo país. ¿Hay un trabajo avanzado de por dónde se va a ir?

LL: Nosotros tenemos un equipo trabajando hace tiempo en eso. En la mesa vamos a estar sentados todos. Y hay gente técnica valiosa en todos los partidos políticos.

Más adelante, la entrevista entró en el campo de la política internacional, marcado por el presidente electo como uno de los puntos que requieren acuerdo de todos los partidos:

LL: Política internacional. Cuando uno se embarca o desembarca en temas internacionales, debe haber un acuerdo básico.

P: Ha sido muy categórico respecto a Nicolás Maduro. ¿Va a romper relaciones con Venezuela?

LL: Ahí no tenemos acuerdo con el gobierno notoriamente, y engancho con la pregunta anterior: en ese tema no tenemos coincidencias con el Frente Amplio.

P: Ha dicho que incluso le avergüenza la posición del gobierno.

LL: Sí, porque aparte está muy vinculada primero a factores ideológicos, después a factores personales y luego, económicos: hay gente que hizo negocios con el gobierno de Maduro. Nosotros vamos a claramente condenar la dictadura de Maduro en todos los estrados, y las formalidades van a ser las que ayuden a la recuperación de la democracia.

P: Romper relaciones no va en ese sentido, entonces.

LL: No necesariamente. Recuerdo una discusión que se dio en los primeros años de la década del 2000 con respecto a Cuba, y hay que ser muy cuidadosos. El criterio es empujar o abrazar.

P: En ese sentido, ¿sí piensa sumarse al Grupo de Lima?

LL: La visión nuestra es más parecida a la que sostiene el Grupo de Lima. Sumarme o no a grupos no es una de las definiciones que vamos a tomar ahora.

P: ¿Pero se va a seguir con el Mecanismo de Montevideo, que es la otra postura, la que defiende el gobierno?

LL: Seguramente no. Uruguay integra estrados internacionales, para mí, suficientes: Naciones Unidas, OEA, etc. La superpoblación de estrados internacionales les saca eficiencia. Sustituir un grupo por otro no sé si valida una acción efectiva. Entonces, me parece que no hay que apresurarse a formar grupos de mayor o menor cercanía. El derecho internacional es un derecho muy complicado porque muchas veces carece de poder coercitivo. Y sobre todo con los más grandes. Entonces, cuando no hay un poder sancionatorio con respecto a determinadas actitudes, es el derecho al diálogo, el consenso… hay que tener mucha paciencia. La estridencia en las relaciones exteriores es muy nociva.

P: Imagino que va a asistir a la asunción del presidente Alberto Fernández.

LL: Si me invitan…

P: ¿No llegó todavía la invitación?

LL: No, pero estuve en contacto con el presidente Fernández y con el presidente Bolsonaro. Y con el presidente Mauricio Macri.

P: ¿Y qué recogió de esos contactos?

LL: Bien, bien. Creo que Uruguay tiene una oportunidad muy interesante en estos tiempos de ser de nuevo la bisagra entre los grandes.

P: El diario O Globo dijo el jueves que su gobierno podría ser el equilibrio entre Brasil y Argentina. ¿Se ve jugando ese rol?

LL: Yo veo al gobierno uruguayo jugando un rol de defensa del interés nacional. Y el interés nacional, entre otras cosas, es tranquilidad en la región. El mundo mira la región, y dentro de la región elige a Uruguay. Esa es la cabeza nuestra.

P: Y respecto a Argentina, ¿qué dificultades puede tener un gobierno de la coalición multicolor en el vínculo con un gobierno heredero del kirchnerismo?

LL: No, no. Primero, no ir con la guardia levantada. No partir de la base de que un signo político complejice la relación. Alberto Fernández va a defender a Argentina, Jair Bolsonaro va a defender a Brasil, y Luis Lacalle va a defender a Uruguay. Tendremos intereses que confluyan, muchos; tendremos algunos intereses contrapuestos. A la capacidad de potenciar la confluencia, resolver los intereses contrapuestos, no hay que agregarle política, ni ideología, todo ese bagaje que el mundo moderno a veces nos recarga.

P: Y que lo tiene.

LL: De hecho, yo no lo tengo.

P: Y mirando la región, ¿hay algún otro país al que se le vaya a marcar un pronunciamiento contrario, como el de “esto es una dictadura” respecto a Venezuela?

LL: No, no.

P: ¿Va a apoyar a Luis Almagro en la reelección a la secretaría general de la OEA?

LL: A nivel personal, sin tener una decisión formal, lo que estoy valorando es la gestión de Almagro, y al mismo tiempo la posibilidad de tener a un uruguayo en ese estrado tan importante. Está claro que no compartimos partido político, que estuvimos enfrentados; ahora, lo que tiene que evaluar un gobierno ya no partidariamente -que creo que es el error que a veces se comete en este mundo tan loco que vivimos, donde las relaciones exteriores a veces se basan en mi electorado, cuando deberían basarse en el interés nacional-, es cuándo podemos tener de vuelta un secretario general de la OEA que sea uruguayo. La opción final será obviamente en consulta, no preceptiva, pero con los otros partidos y mayoritariamente con la coalición.

Luego la entrevista se enfocó en la relación con el PIT CNT en un contexto que según su programa de gobierno deberá estar marcado por el ahorro:

P: Ha dicho que los Consejos de Salarios se mantienen, pero también que hay que “adaptarlos a los tiempos que se viven”. ¿Qué modificaciones son urgentes?

LL: La casuística lo va a marcar, y la situación económica. Sostener el salario real, pero también mantener las fuentes de trabajo: esa es la yunta que debemos llevar adelante en el gobierno. El no perder poder adquisitivo es fundamental. De hecho, yo no comparto lo que dice la OIT de fijar solo salarios mínimos. Yo creo que hay que agregar otras cosas a los Consejos de Salarios.

P: El dirigente sindical Richard Reed ha planteado varios cambios que para él son necesarios y me consta que los ha hablado con usted. Él ha dicho que hay que modernizarlos, que hay que incluir la variable productividad, la variable dólar…

LL: Va por ahí. La productividad es un concepto que todos usamos, pero nadie le puso el cascabel al gato. Porque, entre otras cosas, podemos llegar en nuestra vida productiva a ver desaparecer las ocho horas tradicionales. Capaz que terminan siendo seis, o cuatro de trabajo y dos de formación, o cinco en los lugares de trabajo y tres en las casas. Esto viene tan imprevisible y tan rápido, que el concepto de productividad queda solito en el centro. El mundo moderno te puso el concepto de productividad en el centro.

P: ¿Y qué se va a hacer en relación a eso?

LL: Establecer criterios de productividad y que eso signifique ganancias para empleado y empleador: es ahí donde vamos a poner el centro. Cuando pasás de lo abstracto a lo concreto, se generan las conflictividades: por las ramas de actividad, por las regiones, y por el tamaño. Y ahí es donde tenemos que hablar.

P: Uno de los actores para negociar esto es el Pit-Cnt. ¿Dificulta que desde allí le hayan hecho campaña en contra?

LL: No. Para nada. No esperaba otra cosa. De hecho, no es nuevo. En la campaña de 2014 hicieron un paro por si ganábamos.

P: Hablemos un poco del presupuesto y del recorte anunciado de los 900 millones de dólares. ¿Puede sintetizar en qué rubros y a qué velocidad se va a implementar ese recorte?

LL: A mí el concepto de recorte no me seduce como tal.

P: ¿“Shock de ahorro”?

LL: Sí. El ahorro sí, y tiene que ir necesariamente acollarado con la eficiencia. La cabeza es: qué Estado tenemos, dónde estamos mal, y dónde podemos optimizar. El uruguayo necesita señales de respeto, porque el ajuste en estos años se hizo del lado del mostrador del Estado hacia afuera. Y el uruguayo está con la ñata frente al vidrio diciendo, ¿y ustedes?

P: En la campaña, desde el Frente Amplio se dijo que esto era imposible sin tocar las políticas sociales.

LL: El discurso del Frente Amplio fue errático, contradictorio y falso. Errático porque ustedes hasta el día de hoy no saben cuál era el plan económico de Daniel Martínez. Yo sé que ustedes son los periodistas, pero es una pregunta.

P: Más crecimiento.

LL: Ta, perfecto. Más crecimiento supone que va a haber más inversión. Para que haya más inversión tiene que haber rentabilidad. ¿Cómo iba a subir la rentabilidad? No había plan económico. O había tres planes económicos. Por eso digo errático. Sumado a eso, digo contradictorio. Porque escuchabas al Partido Comunista y decían ‘sí, sí, claramente vamos a poner más impuestos’. Después escuchabas a los más neoliberales del Frente Amplio y te decían ‘vamos a ahorrar, hay que ahorrar, se puede ahorrar’. Si nosotros decíamos ‘vamos a ahorrar’, estaba mal. Si ellos decían que se iba a ahorrar y a bajar el déficit, estaba bien. ¿Cuál fue la diferencia? Que nosotros lo hicimos seriamente. Tenemos un trabajo de un año hecho, con gente hurgando en el presupuesto nacional, en los resultados, en los dictámenes del Tribunal de Cuentas, de la Auditoría Interna de la Nación.

P: Sobre la velocidad: ¿cuándo se va a empezar a ahorrar?

LL: El compromiso dice un año.

P: El 1° de marzo de 2021, cuando pase raya, va a tener 900 millones de dólares de ahorro en caja.

LL: Es la idea.

P: Eso sin aumentar impuestos.

LL: Claro. Si no, se desvirtúa el compromiso.

P: El Frente anunció un aumento de la conflictividad y le molestó, pero conflictividad va a haber porque hubo en todos los inicios de gobiernos del Frente, en el marco de la discusión presupuestal. ¿Está pensando estrategias para reducirla al mínimo posible?

LL: Nosotros propusimos un consejo tripartito permanente donde estén el gobierno, los sindicatos y las cámaras empresariales en diálogo constante. No digo que eso ampute los conflictos, pero por lo menos allana posiciones. Lo que he escuchado en estos días de la central sindical me ha generado cierta tranquilidad.

P: ¿Siente que bajaron la pelota?

LL: Yo creo que el Frente la sube. Porque se quería quedar en el gobierno. Fue una estrategia puramente electoral, irresponsable, pero puramente electoral.

P: Pero conflictividad seguramente habrá. ¿Esperan un año de paro en la educación?

LL: No.

P: Pero un paro sí.

LL: ¿Vamos a dejar a los niños sin educación por un año? ¿Alguien está dispuesto?

P: En 2015 Vázquez decretó la esencialidad en la educación y no pudo sostenerla porque los docentes faltaban igual. Usted ha dicho que si tiene que aplicarla, la va a mantener. ¿Pero cómo?

LL: Es la última herramienta. Yo creo que el gobierno de Tabaré Vázquez fue impulsivo en esto. No se habían quemado etapas necesarias para llegar a esa situación.

P: ¿Va a tratar de evitar la esencialidad?

LL: Obviamente, obviamente.

Luego de entrar en temas de política partidaria y relacionamiento entre partidos, la entrevista culmina de esta forma:

P: ¿Qué impronta va a tener su gobierno? ¿Qué tres rasgos quiere que se le recuerden?

LL: Un gobierno justo, un gobierno sensible y que supo ejercer la autoridad.

Desde Sentido Común deseamos que así sea.

Se puede acceder al original de la entrevista en el siguiente link:

https://www.elpais.com.uy/informacion/politica/luis-lacalle-pou-estabilidad-da-resultados-personas.html