Gratitud y gratuidad: presencia que interpela las relaciones humanas

El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia es un valioso documento publicado en el año 2004 por el Pontificio Consejo Justicia y Paz, dedicado a Juan Pablo II Maestro de Doctrina Social, Testigo Evangélico de Justicia y de Paz.

Es un documento imperdible para estudiantes de economía, marketing y agentes de la vida política y social. En Sentido Común nos proponemos compartir fragmentos de esta publicación, invitando a quien lo desee a acceder al texto completo.

En un mundo marcado por “derechos”, muchas veces utilizados como armas para la lucha de poderes, el documento empieza con un subtítulo sumamente sugestivo: La cercanía gratuita de Dios.

20 … Dios aparece, por una parte, como origen de lo que es, como presencia que garantiza a los hombres, socialmente organizados, las condiciones fundamentales de vida, poniendo a su disposición los bienes necesarios; por otra parte aparece también como medida de lo que debe ser, como presencia que interpela la acción humana —tanto en el plano personal como en el plano social—, acerca del uso de esos mismos bienes en la relación con los demás hombres. (…) Testimonio de esto es el reconocimiento universal de la regla de oro, con la que se expresa, en el plano de las relaciones humanas, la interpelación que llega al hombre del Misterio: « Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos » (Mt 7,12).23…

22 A la gratuidad del actuar divino, históricamente eficaz, le acompaña constantemente el compromiso de la Alianza, propuesto por Dios y asumido por Israel. (…) Los diez mandamientos, que constituyen un extraordinario camino de vida e indican las condiciones más seguras para una existencia liberada de la esclavitud del pecado, contienen una expresión privilegiada de la ley natural. « Nos enseñan al mismo tiempo la verdadera humanidad del hombre. Ponen de relieve los deberes esenciales y, por tanto indirectamente, los derechos fundamentales inherentes a la naturaleza de la persona humana ».25 Connotan la moral humana universal. Recordados por Jesús al joven rico del Evangelio (cf. Mt 19,18), los diez mandamientos « constituyen las reglas primordiales de toda vida social ».26

23 Del Decálogo deriva un compromiso que implica no sólo lo que se refiere a la fidelidad al único Dios verdadero, sino también las relaciones sociales dentro del pueblo de la Alianza. Estas últimas están reguladas especialmente por lo que ha sido llamado el derecho del pobre: « Si hay junto a ti algún pobre de entre tus hermanos… no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre, sino que le abrirás tu mano y le prestarás lo que necesite para remediar su indigencia » (Dt 15,7-8). Todo esto vale también con respecto al forastero: « Cuando un forastero resida junto a ti, en vuestra tierra, no le molestéis. Al forastero que reside junto a vosotros, le miraréis como a uno de vuestro pueblo y lo amarás como a ti mismo; pues forasteros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. Yo, Yahveh, vuestro Dios » (Lv 19,33-34). El don de la liberación y de la tierra prometida, la Alianza del Sinaí y el Decálogo, están, por tanto, íntimamente unidos por una praxis que debe regular el desarrollo de la sociedad israelita en la justicia y en la solidaridad.

En tiempos marcados por corrientes económicas y sociales impregnadas de la lucha de grupos con los puños cerrados, es cosa buena releer este documento. Bueno sería que los mundos la economía y de la solidaridad se dejen interpelar por la evidente presencia de una gratuidad que es también diálogo y respuesta.

Desde Sentido Común hacemos votos para que gratuidad y gratitud recuperen su necesario lugar como principios básicos de las relaciones económicas y sociales. En Marketing se ha escrito bastante sobre el Marketing Social, sería bueno encontrar más desarrollos sobre el Marketing de la Gratuidad.

Para acceder al texto completo:

http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/justpeace/documents/rc_pc_justpeace_doc_20060526_compendio-dott-soc_sp.html

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay