Uruguay y los gobernantes que se le parecen

Se atribuye al filósofo Joseph de Maistre la frase “toda nación tiene el gobierno que merece” y al escritor francés Andrè Malraux la reflexión: “que no es que los pueblos tengan los gobiernos que se merecen, sino que la gente tiene los gobernantes que se le parecen”. 

Pero… ¿qué merecen y a qué se parecen los uruguayos? 

En los últimos años es indudable el predicamento que ha tenido el: “como te digo una cosa, te digo la otra”, o “lo político está por encima de lo jurídico”.  Sin embargo, hay otras expresiones que también marcan un ser nacional reconocido tanto por partidos de izquierda, como de centro y de derecha y que son diametralmente opuestas, como cuando el prócer nacional José Artigas se describió a sí mismo: “Soy poco amigo, Señor, de las formalidades superfluas; la verdad simple y clara es la expresión de mi lenguaje.”

En este escenario, podemos ver el resultado de la contienda electoral 2019 como el encuentro de acción y reacción frente a distintos modelos e imágenes de país, entre ellos, los extremos entre las muchas y las pocas palabras.

Volviendo al cómo son los uruguayos, mi padre decía una frase con la que nunca estuve de acuerdo: “si querés conocer a una persona, hacé un negocio con ella”. A medida que pasan los años, he descubierto que algo de razón tenía. Porque en los negocios, la mayoría de las personas juegan en serio y sin máscaras. Muchos buscan mentir en los negocios, pero todos quieren conocer la verdad sobre la contraparte que tienen enfrente. De ahí el respeto que me merece la publicación del prestigioso instituto de promoción de comercio exterior ProChile, describiendo a los empresarios uruguayos en los siguientes términos:

… Les gusta entrar en discusiones y exponer sus puntos de vista, más que intercambiar opiniones con la otra parte. El trato es muy amable y cordial. Las negociaciones son distendidas excepto en el momento de hablar de aspectos económicos (precios, condiciones de pago); entonces adoptan una actitud seria. Los uruguayos son bastante orgullosos, es difícil que cambien de opinión. Cuando aparece una discrepancia importante no conviene enfrentarse. Es mejor pasar a otro punto y volver a ella al final de la negociación. Las citas pueden concertarse tanto por la mañana como por la tarde. (…) Cuando se llega a un acuerdo es aconsejable realizar un contrato en el cual se establezcan con absoluta claridad los compromisos y obligaciones de las partes…

Aunque tal vez la descripción más impactante es la que hace ProChile al referirse a las normas de Protocolo para las reuniones:

…La conversación de negocios viene precedida de una charla informal sobre diversos temas. No se debe entrar en temas complejos (política, historia, etc.), ya que son grandes conversadores y la charla podría prolongarse más de lo debido…

Hace pocos días conversé sobre esta publicación con un grupo de jóvenes uruguayos y, contrariamente a lo que yo esperaba,  me dijeron que la publicación de ProChile dice la verdad. En otras palabras, resultaría válido decir que los uruguayos somos tozudos, tensos a la hora de hablar de compromisos, no afectos a recordar nuestras palabras, con tendencia a perder el tiempo en conversaciones estériles.

Sin embargo, si tomamos como cierto lo anterior, tenemos que reconocer que el resultado de la campaña electoral 2019, muestra un país que se está revelando contra esta imagen construida en años de hegemonía y deslumbramiento por las muchas palabras en el marco de lo políticamente correcto. 

El nuevo gobierno fue electo en un proceso que bien podría caracterizarse como la rebelión de un pueblo contra la propia imagen que creó en tiempos recientes, y que en el sentir de muchos no llevó por buen camino. Es que el valor de la palabra y la posición ante la verdad volvió a estar en el centro de la decisión electoral 2019.

Como parte del mismo fenómeno, muchos analistas siguen sin entender el fundamento electoral de Cabildo Abierto, partido recientemente formado entorno de la figura del General Retirado Guido Manini Ríos. Su crecimiento electoral fue señalado como la mayor novedad políticas de los últimos años, en un país sumamente estable en cuanto a sus grandes preferencias electorales. Un crecimiento que fue profundizándose medida que aumentaban las críticas de muchos grandes comunicadores y políticos.  

Desde el punto de vista de Marketing, Cabildo Abierto fue un excelente ejemplo de la eficacia de contar con un claro posicionamiento y una propuesta de valor consistente. La asociación con la figura de Artigas fue clara y directa como pocas veces puede esperarse si se tiene en cuenta a la imagen pública de Manini Ríos: ambos son asociados con los humildes, ambos son criticados por los poderosos, ambos hablan poco y claro, ambos son y se comportan como católicos.  No es difícil aplicar al actual Senador la frase: “soy poco amigo, Señor, de las formalidades superfluas; la verdad simple y clara es la expresión de mi lenguaje”. Tampoco con la humilde solidez intelectual que hace no muchos años enorgulleció a los uruguayos.

Cabildo Abierto explicó la diferencia electoral que llevó al gobierno a la coalición Multicolor, por lo que de que se mantenga y crezca depende en gran parte el futuro de las preferencias electorales de los uruguayos. La consolidación de este nuevo partido seguramente dependerá de su capacidad de mantener este posicionamiento claro y consistente. Entre los nuevos desafíos está el hecho de que las propuestas de Manini son las que generan la impresión de que “cuándo más lo atacan, más crece”, pero no todos son Manini en Cabildo Abierto. Es así qué, una parte importante del futuro mapa político uruguayo, se jugará en el desafío de la consolidación de este nuevo partido. Entre sus contrincantes no están solamente los otros partidos, sino que deberán desafiar a comunicadores y medios que amplificarán sin piedad cada uno de los errores de aprendizaje. En definitiva, estamos viendo un apasionante momento de la historia del Uruguay, cuyo mapa político futuro depende en gran parte de cómo Cabildo Abierto se consolida sin perder posicionamiento en su grupo de electores y logra dialogar con quienes buscan desterrarlo del tablero político.

También dependerá de la medida en que la coalición Multicolor le permite a este nuevo grupo, continuar siendo fiel a los principios que explican el resultado electoral global. Porque, en definitiva, fue esta nueva manifestación la que hizo la diferencia a favor de un Uruguay que busca más resultados y menos palabras, donde no hay verdades dominantes por más políticamente correctas que parezcan y nadie le tapa la boca al otro por ser de tal o cual sector.

Todo eso será posible si el nuevo logra interpretar la imagen renovada y madura que el país parece estar intentando construir, en las palabras del nuevo Presidente: sin cambiar una mitad por la otra.

Desde Sentido Común hacemos votos porque todo sea para bien, porque más allá de consignas, los pueblos evolucionan de la mano de la imagen propia que construyen junto a sus líderes.

Imagen de moritz320 en Pixabay