Marihuana en Uruguay: el camino del infierno

Más allá de la propaganda oficial, la realidad indica que Uruguay es para el mundo un excelente ejemplo de lo que no hay que hacer en relación con el consumo de marihuana, una droga que afecta el cerebro con daños irreversibles.  

Una nota del Diario el País del 19 de diciembre de 2019 basada en un informe de la Junta Nacional de la Droga, tiene un sugerente encabezado:  HÁBITO GENERALIZADO.  El texto da cuenta de que el consumo de marihuana continúa al alza en Uruguay, aunque se retrasa la edad de inicio. Es así que el alza en el consumo de esta droga ha sido en todos los niveles: los que probaron alguna vez, los que lo hicieron en los últimos 12 meses o lo últimos 30 días.

Según el informe, la generación integrada por quienes alcanzaron la mayoría de edad en el nuevo milenio (los millennials) es la que más consume esta droga.

Si pudiéramos poner micrófonos a quienes planifican el negocio de los narcotraficantes,  encontraríamos seguramente que ven como una excelente noticia el hecho de que: más de la mitad de los uruguayos de entre 15 y 65 años consumió cannabis alguna vez en su vida. Esto era impensable antes de la Ley de Legalización de la Marihuana en Uruguay. Entre los beneficios que seguramente evalúan está el “aumento de la escala del mercado uruguayo ”, “facilitar y legitimizar los caminos de iniciación a los consumidores”.

Según el artículo: cuando se piensa en un uruguayo fumando marihuana, ¿cuál es la primera imagen que se le aparece? ¿Un hombre de rastas, joven, de pantalones holgados y con hedor a bosque quemado? Existe la falsa idea de que el porro “es cosa de gurises” o una “moda pasajera”.

Pero la última encuesta de prevalencia de consumo de cannabis rompe el tabú. Más de la mitad de los uruguayos de entre 15 y 65 años consumió cannabis alguna vez en su vida. Eso significa que casi un millón de los jóvenes y adultos que se cruza por la calle (los que visten corbata y los que no, las de minifalda y las que no) probó marihuana. Y cerca de medio millón lo hizo el último año.

El alza en el consumo de esta droga (se septuplicó desde comienzos de siglo) ha sido en todos los niveles: los que probaron alguna vez, los que lo hicieron en los últimos 12 meses o lo últimos 30 días. Y a la par que se dio este aumento, también se acortaron las brechas entre Montevideo y el interior, y entre hombres y mujeres (aunque ellos siguen consumiendo más por una distancia de 22 puntos porcentuales).

El crecimiento del consumo viene acompañado de acciones estatales tales como la página gubernamental http://www.infocannabis.gub.uy, que hasta cuenta con un cuidado isotipo. Es una publicación propia de sommeliers, con un buen diseño e información útil para consumir sin riesgo. Particularmente interesantes son la Preguntas Frecuentes cuyos títulos parecen hechos por un especialista en el Marketing de la promoción de la Marihuana:

¿Cómo se protege la identidad de los Adquirentes en Farmacia?

¿Cuáles son las Variedades de Cannabis que se dispensarán en Farmacias?

¿Cuáles son las vías de acceso al Cannabis psicoactivo de uso no médico?

¿Cuáles son las condiciones para adquirir Cannabis en Farmacia?

¿Cuáles son las limitaciones?

Es verdad que en la página de inicio de infocannabis.gub, en lugar destacado hay un link a “Riesgos del uso del Cannabis para la salud”, pero está hecho de forma tal que es difícil acceder a mensajes que hagan sentir un peligro real. Parecería ser que, si bien existen situaciones perjudiciales, son puntuales y eventuales (como pasa con los prospectos de los medicamentos). Una página que, sin dudar de sus intenciones, logra un efecto promocional indudable destacando frases por demás elocuentes del tipo: “si vas a manejar, no consumas” (en sentido contrario, si no manejas, no hay problemas).

Contrasta esta información con la que podemos encontrar rápidamente en una también página oficial, de un país con muchos estados que han legalizado la Marihuana con normas distintas que la uruguaya, como lo es Estados Unidos

https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/drugfacts/la-marihuana:

¿Qué efecto tiene la marihuana en el cerebro?

La marihuana afecta el cerebro a corto y largo plazo.

Corte transversal del cerebro donde se observan las áreas que afecta el THC.

El THC actúa sobre varias áreas del cerebro (en amarillo).
Imagen del NIDA

Efectos a corto plazo

Cuando una persona fuma marihuana, el TCH pasa rápidamente de los pulmones a la corriente sanguínea. La sangre transporta entonces la sustancia química al cerebro y a otros órganos del cuerpo. Si la persona ingiere o bebe el THC, el organismo lo absorbe más lentamente. En ese caso, los efectos se sienten por lo general entre 30 y 60 minutos después de consumir la droga.

El THC actúa sobre ciertas células receptoras específicas en el cerebro, las células que normalmente reaccionan a sustancias químicas naturales similares al THC. Estas sustancias químicas naturales desempeñan un papel en el desarrollo y el funcionamiento normal del cerebro.

La marihuana sobrestimula las áreas del cerebro que contienen la mayor cantidad de estos receptores. Eso genera la euforia o “high” que experimenta la persona. Otros efectos incluyen:

  • alteración de los sentidos (por ejemplo, los colores se ven más brillantes)
  • alteración de la percepción del tiempo
  • cambios en el estado de ánimo
  • limitación de la movilidad corporal
  • dificultad para pensar y resolver problemas
  • debilitamiento de la memoria
  • alucinaciones (cuando se consume en grandes dosis)
  • delirio (cuando se consume en grandes dosis)
  • psicosis (el riesgo es mayor con el consumo regular de marihuana de gran potencia)

Efectos a largo plazo

La marihuana también afecta el desarrollo del cerebro. Cuando una persona comienza a consumir marihuana en la adolescencia, la droga puede reducir la capacidad de pensar, la memoria y las funciones cognitivas (funciones de aprendizaje), y puede afectar la manera en que el cerebro establece conexiones entre las áreas que son necesarias para realizar estas funciones. Los investigadores todavía continúan estudiando cuánto tiempo duran los efectos de la marihuana y si algunos de los cambios que causa podrían ser permanentes.

Por ejemplo, un estudio de Nueva Zelanda realizado en parte por investigadores de Duke University demostró que las personas que comenzaron a fumar mucha marihuana en la adolescencia y continuaron consumiéndola perdieron, en promedio, 8 puntos de coeficiente intelectual entre los 13 y los 38 años de edad. Las personas que abandonaron la marihuana siendo adultos no recuperaron totalmente la capacidad mental que habían perdido. Quienes comenzaron a fumar marihuana en la edad adulta no mostraron una disminución notable del coeficiente intelectual.5

En otro estudio reciente realizado con hermanos mellizos, los que consumieron marihuana mostraron una declinación importante en conocimientos generales y en la habilidad para expresarse verbalmente (equivalente a 4 puntos de coeficiente intelectual) entre la preadolescencia y el comienzo de la edad adulta, pero no se halló ninguna diferencia predecible entre los mellizos cuando uno de ellos consumió marihuana y el otro no. Esto sugiere que la disminución del coeficiente intelectual en quienes consumen marihuana puede deberse a otros factores no relacionados con la droga, como pueden ser los factores familiares comunes (factores genéticos o el ambiente familiar, por ejemplo).

El estudio Adolescent Brain Cognitive Development (ABCD) del NIDA sobre el desarrollo cognitivo del cerebro adolescente es un amplio estudio longitudinal que está siguiendo a una muestra grande de estadounidenses jóvenes desde el final de la infancia hasta el inicio de la edad adulta para ayudar a clarificar cómo y en qué medida la marihuana y otras sustancias, solas o combinadas, afectan el desarrollo del cerebro en los adolescentes. Encontrará más información sobre el estudio ABCD en nuestra página Estudio longitudinal del desarrollo cognitivo del cerebro adolescente (Estudio ABCD) 

Aunque parezca mentira, por lo menos en la versión del día en que se publica este artículo, no existe en la página oficial uruguaya una sola pregunta frecuente en relación con el riesgo del producto. Nos preguntamos por qué las autoridades uruguayas  no dicen claramente: “la marihuana afecta el cerebro”. Hay que buscar mucho en la información oficial uruguaya para encontrar la frase: “El inicio del consumo de cannabis se relaciona con mayor riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de cannabis, entre los cuales se encuentra la dependencia o adicción”.

Para completar la comunicación uruguaya, la página está cerrada con el mejor slogan promocional que las drogas pueden tener: Todo consumo de drogas tiene riesgos. Esta aparentemente inocente frase, unida a la fuerte comunicación que pone a la Marihuana en un escalón de riesgo más abajo que el cigarrillo y el alcohol, logra en forma efectiva naturalizar el consumo. Sin dudas estarán muy satisfechos los responsables del marketing de los narcotraficantes. 

Es bien sabido que una forma efectiva de naturalizar algo, es asociarlo con lo conocido, en este caso el alcohol o el cigarrillo. Todo eso se logra si cada vez que se mencionan los efectos negativos de lo nuevo (marihuana), se dicen en el mismo mensaje los efectos iguales o peores de lo conocido (alcohol y tabaco). En la conferencia que estamos analizando esta tarea la tuvo la frase:  “el alcohol sigue siendo, con creces, la sustancia más letal: ocho de cada diez muertes por consumo de drogas”. Este tipo de manipulaciones de la opinión pública es muy efectivo ya que, si alguien advierte sobre ellas, se le puede callar fácilmente con una simple acusación de que estar a favor del consumo abusivo del alcohol o tabaco, o intentando ocultar sus efectos.

Entre los “exitos” del costoso experimento social a que fueron sometidos los uruguayos, se menciona que la marihuana ha dejado de ser: “Una sustancia que, a juzgar por la gente registrada, es consumida por personas de más de 30 años en promedio. El porro ya no es ‘cosa de gurises’”.

Según la conferencia de prensa registrada por El País, la legalización habría desterrado ciertos mitos. El argumento es el siguiente (transcribimos):

Mito. “Si algo es legal, no es dañino. Y si la marihuana se legaliza, los adolescentes pensarán que no pasa nada y consumirán cada vez más”. Este argumento, uno de los usados como oposición a la regulación, parece haber quedado sepultado tras conocerse los nuevos datos de la VIII Encuesta Nacional en estudiantes de educación media sobre consumo de drogas. Desde 2011 venía en aumento el consumo en esta población y se detuvo (incluso hubo cierta caída entre los consumidores recientes)…

Frente al párrafo anterior, la reflexión natural es: ¡no se conforma el que no quiere! Las autoridades celebran un año de detención del aumento del consumo, en lugar de lamentarse del aumento sostenido desde el 2011. También sorprende la poca reacción desde la salud pública frente al registro de los daños ocasionados:

El 13% de los estudiantes adolescentes que consumió cannabis en los últimos 12 meses presenta riesgo alto de configurar un uso problemático. Ese guarismo trepa al 80% de quienes consumen semanalmente o todos los días. Un problema asociado es que, a diferencia de la población adulta, en los jóvenes viene a la baja la percepción del riesgo. Solo el 8% de los que consumieron “alguna vez” perciben la existencia de un riesgo para la salud.

Por más que se quiere presentar un resultado alentador, las evidencias son nefastas.  

Por eso desde Sentido Común hacemos votos para que se haga una evaluación de la política experimentada en Uruguay, que analice por lo menos los siguientes datos:

  • cantidad de adictos a sustancias más nocivas que inician año a año su adicción con la marihuana;
  • cantidad de personas con irreversibles problemas mentales generados por el consumo;
  • indicadores de los hijos con problemas heredados de sus padres adictos, de las familias destruidas y del aumento de otro tipo de delitos violentos;
  • estadísticas sobre daños colaterales tales como accidentes de tránsito y pérdidas laborales.

Mirada la realidad, no cabe a nuestro entender otra conclusión respecto del experimento “marihuana” que está aplicándose a los uruguayos: resultado fallido con cuantiosos perjuicios para la población. Un camino del infierno empedrado de mucho del marketing sin sentido social. No hay dudas que, como bien se alerta en gran parte del mundo: la marihuana daña el cerebro.

Mag. Pablo Torres

Fuentes:

http://www.infocannabis.gub.uy/index.php/preguntas-frecuentes.html

https://www.elpais.com.uy/informacion/salud/consumo-marihuana-continua-alza-uruguay-retrasa-edad-inicio.html

https://www.gub.uy/junta-nacional-drogas/comunicacion/noticias/comercio-ilegal-cannabis-se-redujo-cinco-veces-entre-2014-2018https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/drugfacts/la-marihuana