Oraciones para recibir el 2020

Desde Sentido Común acercamos una serie de oraciones cortas para despedir el año 2019 y recibir el 2020.

Para dar gracias por el 2019

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al haber terminado el año 2019 queremos darte gracias por todo aquello que recibimos de ti.

Gracias por la vida y el amor, por las cosas buenas, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser. Te ofrecemos cuanto hicimos en este año que terminó, el trabajo que pudimos realizar, las cosas que pasaron por nuestras manos y lo que con ellas pudimos construir.

Te damos gracias por las personas que a lo largo de doce meses quisimos, las amistades nuevas y los antiguos que conocimos, los más cercanos a nosotros y los que estén más lejos, los que nos dieron su mano y aquellos a los que pudimos ayudar, con los que compartimos la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Para pedir perdón

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al haber terminado el año 2019 queremos pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado.

Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo. También por la oración que no hicimos. Por todos los olvidos, descuidos y silencios, nuevamente te pedimos perdón.

Qué al mirar hacia atrás sepamos perdonar como necesitamos que tú nos perdones. Que sepamos agradecer tu bondad, mucho más allá de lo que hemos merecido. Que nunca presumamos de Tu bondad pasada ni olvidemos que todo lo hemos recibido de tu gracia. Que las cosas buenas que nos diste en el año que dejamos atrás nos conduzcan al arrepentimiento y a un nuevo compromiso para hacer de Ti el fundamento y el centro de nuestras vidas.

Para comenzar el 2020, bajo la protección de Dios

Señor, Tú haces todas las cosas nuevas, Tú traes esperanza viva a nuestros corazones y haces que nuestros Espíritus nazcan de nuevo. Protégenos en el nuevo año 2020.

Dios nuestro Señor, aléjanos a nosotros, a nuestras familias, a nuestros seres queridos y a nuestra Patria, de todo lo malo por poderoso que sea. Ven y enciende en nuestros corazones tu llama poderosa para que podamos ser tus testigos y hacer realidad en nuestras vidas las maravillas de tu Amor.

Hoy te pedimos la paz y la alegría. Que sepamos cultivar junto a nuestro pueblo las virtudes de la fortaleza, la prudencia, la justicia y la templanza. Danos sabiduría y amor a la verdad. Queremos vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.

Cierra nuestros oídos a toda falsedad y nuestros labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes. Abre en cambio nuestro ser a todo lo que es bueno, que nuestro espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a nuestro paso.

Para recibir el 2020

Padre nuestro y Dios nuestro, al comienzo de este nuevo año confesamos nuestra necesidad de Tu presencia y Tu guía de cara al futuro. Cada uno de nosotros tenemos nuestras esperanzas y expectativas para el año 2020, pero sólo Tú sabes lo que nos depara, y sólo Tú puedes darnos la fuerza y la sabiduría que necesitaremos para enfrentarnos a sus desafíos.

Así que ayúdanos a poner humildemente nuestras manos, y a confiar en Ti y a buscar Tu voluntad para nuestras vidas durante este año que está comenzando. En medio de las incertidumbres de la vida en los días venideros, asegúranos la certeza de tu amor inmutable. En medio de las inevitables desilusiones y angustias de la vida, ayúdanos a acudir a Ti para la estabilidad y el consuelo que necesitaremos.

En medio de las tentaciones de la vida y el empuje de nuestra obstinada voluntad propia, ayúdanos a no perder nuestro camino y a tener el valor de hacer lo que es correcto a tus ojos, sin importar el costo. Y en medio de nuestras preocupaciones y búsquedas diarias, que abramos los ojos a las penas e injusticias de nuestro mundo herido, y ayúdenos a responder con compasión y sacrificio a aquellos que no tienen amigos y están en necesidad. Que nuestra oración constante sea la del salmista antiguo:

“Enséñame, Señor, a seguir tus decretos; entonces los guardaré hasta el fin” (Salmo 119:33).

Esto lo pedimos en nuestro Señor y Salvador Jesucristo, que por su muerte y resurrección nos ha dado esperanza tanto para este mundo como para el futuro.

Padre Nuestro

Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Ave María

Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo;
bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la ahora
de nuestra muerte. Amén

Gloria

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo. Como era en el principio, ahora
y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén

Evangelio del día 31 de diciembre 2019

San Juan (1,1-18):

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: “El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”»

Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Evangelio del día 1 de enero de 2020

San Lucas (2,16-21):

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Fuente:

https://oracionpara.com/recibir-el-ano-nuevo/

https://www.aciprensa.com/noticias/te-invitamos-a-rezar-esta-oracion-para-agradecer-a-dios-por-el-ano-nuevo-28842