Historia de un matrimonio

Esta película producida por Heyday Films y Netflix, que aspira a competir en las grandes ligas, narra el duro proceso de ruptura de un matrimonio, por lo cual tal vez un título más correcto para encuadrarla sería Historia de un divorcio. Su guionista y director Noah Baumbach aborda el tema, complejo y lleno de matices, con emotividad y realismo, apoyado en un elenco multiestelar, con destacadas y realistas actuaciones de Adam Driver (Charlie) y Scarlett Johansson (Nicole) en roles protagónicos, y de Ray Liotta y Laura Dern en el papel de sus abogados.

Entre New York y California, Baumbach, en un impecable e intenso guión, nos conduce a través de ese laberinto en el cual Nicole y Charlie pasan, de un emotivo reconocimiento de lo mejor del otro, a las diferencias que los enfrentan, las palabras no dichas, el enojo, la recriminación, las responsabilidades mutuas, el dolor, hasta la frialdad final. En todo este tránsito, va alumbrándose un claro mensaje: la ruptura de un matrimonio es un proceso duro, terrible, con ondas expansivas hacia terceras personas, especialmente los hijos. El resultado es una excelente tragicomedia, con momentos hilarantes y otros oscuros, donde dos buenas personas muestran lo mejor y lo peor de sí mismas.

La vida misma nos enseña que los finales felices no siempre existen. Todos tenemos que aprender a vivir con el dolor de las pérdidas y las frustraciones; son experiencias claves para alcanzar la madurez. El divorcio no deja de ser la trampa contra el final feliz en el caso del matrimonio, una institución diseñada para durar “hasta que la muerte nos separe”. En la principal avenida de Montevideo tenemos la “Fuente de los Candados”; un lugar, como tantos otros en casi cada ciudad del mundo, donde las parejas dejan un candado con sus iniciales en la esperanza de un amor que dure para siempre. Un fútil voluntarismo, casi un placebo, liberador del compromiso requerido para conseguir el fin deseado. Porque es mucho más fácil colocar un candado que asumir responsabilidades o esfuerzos en una sociedad donde el relativismo tiene su irresistible appeal. Así, el factor trágico de la película aparece directamente vinculado con las oportunidades perdidas, y bien puede resumirse en la pregunta “¿qué habría pasado si…?” Si Charlie hubiera sido menos egoísta. Si Nicole le hubiera dado una nueva oportunidad. Si hubieran hablado en lugar de encerrarse en el silencio. Si se hubieran apoyado para superar los momentos difíciles en la fe y la esperanza.

Hay muchas posibles lecturas, en diferentes niveles, para la historia de Charlie y Nicole. Dejemos de lado interpretaciones fatalistas, propias de la sensibilidad actual, para concentrarnos en que la suya, magistralmente interpretada por Johansson y Driver, es una historia que se queda con el espectador. Y tal vez a medida que transcurre el tiempo, va dejando en claro un mensaje residual inspirador: el amor que llevó a estos esposos a comprometerse para toda la vida, oscurecido bajo un montón de problemas y dificultades, todavía está allí. Y es algo por lo cual vale la pena luchar.

Laura Álvarez Goyoaga