El derecho a tener derechos

Hace pocos días, el futuro ministro del Interior de Uruguay Dr. Jorge Larrañaga, luego de una reunión con Pablo Bartol, designado ministro de Desarrollo Social (Mides), dijo: “Convenimos en que no es un derecho vivir en la calle, que hay que preservar la dignidad de esas personas y que tenemos que buscar soluciones”.

Las expresiones del futuro ministro son sumamente significativas y reflejan un cambio fundamental en la visión del “derecho a tener derechos”, que es mucho más profunda y universal: ¿el derecho es a vivir en situación de calle, o a la dignidad y búsqueda de soluciones?

Ya en el siglo XVIII Louis de Bonald, pensador francés dijo, refiriéndose a la realidad de su tiempo: “determinadas personas están en la sociedad sin ser de la sociedad”. Tras la Segunda Guerra Mundial, la filósofa y escritora judía alemana Hannah Arendt, en su obra Los Orígenes del Totalitarismo identificaba a la ciudadanía como como condición necesaria para “tener derechos”.  

Derecho a tener Derechos es también el título de distintas publicaciones preocupadas en general por infancia y podemos rastrear muchísimos antecedentes de distintos tiempos, aún en normas internacionales refieren al tema con frases como las siguientes:

  • “Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.” (Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 6)
  • “Toda persona tiene derecho a que se le reconozca en cualquier parte como sujeto de derechos y obligaciones, y a gozar de los derechos civiles fundamentales.” (Declaración Americana de los derechos y deberes del hombre, artículo XVIII)

“El derecho a tener derechos” es además el nombre de una experiencia de extensión universitaria acreditada y subsidiada por la Universidad Nacional de La Plata (Argentina),  en capacitación y promoción de derechos humanos y comunicación comunitaria destinada a referentes de organizaciones sociales que agregan intereses de los sectores desaventajados de barrios pobres.

Si vemos los antecedentes citados, es claro que vivir en la calle es una forma extrema de exclusión respecto de los derechos y deberes, que se contrapone con la dignidad ciudadana, por más que tengan documentos de identidad. Pero igual existen posiciones encontradas y muchos defienden que otros vivan en las calles de las grandes ciudades del mundo.

Con Sentido Común entendemos que detrás de las posiciones distintas, está el hecho de que nuestra civilización no ha querido generar consenso en los temas de fondo: el origen de los derechos y la dignidad humana. Benedicto XVI es una de las personalidades que más ha trabajado el tema en los últimos tiempos, por eso ofrecemos (con las limitaciones que ello tiene, una selección de 15 frases extraídas de la conferencia del Cardenal Tarcisio Bertone en España: “Los Derechos Humanos en el magisterio de Benedicto XVI”. La mayoría de estas frases pertenecen al mismo Papa emérito o han sido inspiradas en su obra.

FRASES CITABLES

  1. En última instancia, los derechos humanos están fundados en Dios Creador, el cual dio a cada uno la inteligencia y la libertad. Si se prescinde de esta sólida base ética, los derechos humanos son frágiles porque carecen de fundamento sólido.
  2. La fuente de los derechos no es nunca un consenso humano, por notable que sea.
  3. No bastaría una interpretación positivista que redujera la justicia a legalidad, y entendiera así los derechos humanos como resultado exclusivo de medidas legislativas.
  4. La ley natural, inscrita por Dios en la conciencia humana, es un común denominador a todos los hombres y a todos los pueblos; es una guía universal que todos pueden conocer. Sobre esa base todos pueden entenderse.
  5. El reconocimiento de la dignidad inherente a todos los miembros de la familia humana y de sus derechos iguales e inalienables constituye el fundamento de la libertad, de la justicia y de la paz en el mundo.
  6. Los derechos humanos están “por encima” de la política y también por encima del “Estado-nación”.
  7. La justicia es el objeto y, por tanto, también la medida de toda política.
  8. La política es más que una simple técnica para determinar los ordenamientos públicos: su origen y su meta están precisamente en la justicia, y ésta es de naturaleza ética.
  9. No puede existir un orden social o estatal justo si no respeta la justicia, y la justicia sólo puede alcanzarse con un previo respeto a los Derechos Humanos y a la dignidad natural de cada hombre, de cada persona humana, con independencia de la fase de su vida en que se encuentre.
  10. La libertad no puede ser invocada para justificar ciertos excesos, que podrían llevar a una regresión en el concepto de ser humano, especialmente en cuestiones como la vida y la familia.
  11. Nunca podrá olvidarse que la familia es la fuente fecunda de la vida, el presupuesto primordial e irreemplazable de la felicidad individual de los esposos, de la formación de los hijos y del bienestar social, así como de la misma prosperidad material de la nación.
  12. El Estado debe apoyar con adecuadas políticas sociales todo lo que promueve la estabilidad y la unidad del matrimonio, la dignidad y la responsabilidad de los esposos, su derecho y su tarea insustituible de educadores de los hijos.
  13. Es urgente el compromiso de los cristianos de hacerse por doquier promotores de una cultura que reconozca a la mujer, en el derecho y en la realidad de los hechos, la dignidad que le compete.
  14. Los derechos humanos, cuya eficacia debe estar garantizada por brotar inmediatamente de la dignidad de la persona humana, son universales, inviolables e inmutables.
  15. El futuro de la humanidad no puede depender del simple compromiso político,” sino que debe ser consecuencia del reconocimiento de la dignidad de la persona humana, hombre y mujer, con el fin de crear las condiciones adecuadas, para una vida realizada en plenitud en la sociedad en la que vive.  

Fuentes: