Fallece el Dr. José Carlos Pena y nos deja su testimonio de vida

El sábado, 15 de febrero de 2020 falleció, el Dr. José Carlos Pena, intelectual uruguayo de amplia trayectoria en los ámbitos públicos y privados.

Fue Presidente del Banco de la República, Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington y Vicepresidente del Banco Central del Uruguay. Poseedor de una excepcional formación intelectual se ha preocupado de acercarnos una actualizada bibliografía que nos remite a corrientes de pensamiento necesarias para entender el estado del conocimiento científico y teológico a nivel internacional.

En sus últimos años puso su imparable energía al servicio de lo que entendía era su Misión. Sentía que estaba sembrando en el desierto pero que valía la pena hacerlo. Solamente la muerte pudo detener su capacidad de transformar sus reflexiones en libros. Fue así que nos dejó: Jesús como historia (2005); El origen del hombre (2010); Dios y Darwin (2014); Universo y Vida (2107); Adán, Eva y Pecado (2019); El futro del cristianismo – Catolicismo y Evolución (2019). Al momento de su fallecimiento estaba en proceso de publicación Inteligencia Artificial, cuyo manuscrito empieza con las siguientes palabras, que reflejan el espíritu de este gran hombre que tuvimos la gracia de conocer:

Este libro no tendría que haberse escrito. La razón es sencilla, había decidido que El futuro del Cristianismo – Catolicismo y evolución, después de media docena de otros libros previos, era el tipo con el cual despedirse. Pero no escribir más libros, equivale a dejar de pensar. Mucho me preocupaba el posible éxito de la inteligencia artificial, porque además de amenazar la sobrevivencia de la humanidad, implica un desafío a las doctrinas cristianas.

Pero bien o mal, lo fui escribiendo. Fue entonces que llovieron más razones para que el libro no existiera: un par de enfermedades me golpearon conjuntamente, se enamoraron de mi y no me dejaron. Esto que hoy ofrezco, es todo lo que pude hacer, escribiendo entre jarabes y píldoras.

Una vez terminado, comencé con mis tareas de editor: varios capítulos me agradaron y uno, poco. Al intentar vigorizarlo y mejorarlo, noté la escasez de mis fuerzas y mi poco poder de concentración que inviabilizaba todo intento. Espero que Dios me perdone y ustedes también.

Uno de los presentadores a su último libro, al otro día del lanzamiento en la Universidad Católica le escribió un cálido mensaje que culminó con una frase que hacemos propia:  “agradecido a Dios por usted y por los frutos de su esfuerzo; y a usted por su tenaz fidelidad a esa llamada”

Imagen: https://lacitadina.com.uy/2014/05/28/si-tu-pudieras-explicar-a-dios-entonces-tu-serias-dios-2/