Dios bendiga a Uruguay e ilumine a sus nuevos gobernantes

Se nos ocurrió esta historia, que no es del todo nueva y bien puede ser verdad. La queremos compartir con ustedes, junto a la indescriptible emoción y esperanza que acompañan al cambio de presidente en un país democrático como Uruguay:

Allí, en su casa, cerca de Montevideo, se le apareció en sueños un ángel al Joven Presidente durante la noche. Le dijo: «Pídeme lo que quieras y te lo daré».

El Joven Presidente le respondió: «El Señor ha mostrado una bondad muy grande para con nuestros padres desde Artigas hasta hoy; es cierto que muchos de ellos buscaron caminar en su presencia en la fidelidad, la justicia y la sinceridad. El Señor no ha puesto fin a esa bondad hacia ellos, pues ha querido que esta coalición de partidos que se formó con la Patria, esté ahora gobernando el país, contra todo pronóstico y cálculo razonable. El señor nos ha hecho gobierno, en lugar de nuestros padres. Pero hay muchos que están dispuestos a que a nuestro gobierno le vaya mal.  Este servidor se las tiene que ver con las expectativas de este pueblo, al que el Señor mismo formó de la mano de la Virgen de los Treinta y Tres, y hoy es un pueblo segmentado, con muchas necesidades, sufriente, difícil de gobernar.  Concéde pues a mí y a quienes me acompañan en el gobierno, que sepamos juzgar entre los caminos posibles para tu pueblo, y que podamos distinguir entre el bien y el mal. ¿Quién podría en realidad gobernar bien a un pueblo tan importante y complejo?

Le agradó al ángel el pedido del Joven Presidente, y el ángel le dijo: «No has pedido para ti una larga vida, ni la riqueza ni el fin de tus adversarios, y en cambio me pediste la inteligencia para gobernar junto a tu equipo, con sabiduría y justicia.  Pues bien, te voy a conceder lo que me pediste. Les doy a ti y a tus socios la posibilidad de descubrir en ustedes mismos un corazón tan sabio e inteligente como nadie lo ha tenido antes que ustedes.  Y además te daré lo que tú no has pedido: tu pueblo podrá reencontrarse también con un corazón sabio y justo, con el que tendrá más riqueza y gloria que la que jamás soñó. Si respetan a la razón y andan por los caminos de virtud; si observan el derecho, recuperarán la seguridad perdida y la vida volverá a florecer. Entonces se despertó el Joven Presidente y comprendió que no había sido un sueño más.

Dios bendiga a Uruguay e ilumine a sus nuevos gobernantes.

Pablo Torres