Inconcebible en Netflix: Retrato veraz y refrescante de una mujer de fe

Inconcebible es una serie de Netflix basada en hechos reales, cuya trama derivó de un artículo ganador del Premio Pulitzer titulado “El proyecto Marshall: una inconcebible historia de violación”. La víctima de esta violación, en la ficción se llama Marie Adler (Kaitlyn Dever), y es una chica de 18 años que vive sola en un complejo de apartamentos para jóvenes en situación de riesgo, en transición desde hogares adoptivos a la independencia por la mayoría de edad. Las autoridades involucradas en la denuncia notan algunas inconsistencias en su relato. La sugerencia de quien fuera su madre adoptiva, de que Marie podría estar tratando de llamar la atención, así como los antecedentes de una infancia complicada, hacen dudar de la verdad de sus afirmaciones. Los policías pasan de sugerirle que quizás se confundió, a acusarla de mentir, y Marie termina por retractarse. Procesada por denuncia falsa, perderá su empleo y su hogar.

Tres años después, una serie de violaciones son perpetradas en otro Estado, con características muy similares. La tarea de investigar estos casos, que terminarían reivindicando a esta víctima cuando el delincuente fue apresado con evidencias que lo ligaban a ella, recayó sobre dos mujeres detectives: Grace Rasmussen (Toni Collette) y Karen Duvall (Merritt Wever). En la química y el contraste entre las dos actrices y los dos personajes, está uno de los factores de éxito de la serie, que comienza con un primer capítulo algo lento, pero a partir del segundo atrapa al espectador.

Como drama basado en un personaje, como policial procedimental, y hasta como análisis de la sociedad, Inconcebible se destaca. Trae a primer plano un tema difícil, poniendo el foco en la víctima y no en el criminal. Pero por encima de todos esos aciertos, es un retrato auténtico, veraz y refrescante, de esos que rara vez nos regala Hollywood, de una mujer de fe: el personaje de Karen, desarrollado a partir de Stacy Galbraith, la detective que investigó los casos en la vida real. Entrevistada por la prensa, Galbraith resaltó su fe cristiana, y cómo influía en su trabajo. Aunque parezca “inconcebible”, la producción de Netflix no dejó de lado esta faceta de quien lo inspiró. Así Karen, de manera consistente y casual, habla de fe con su escéptica y cáustica compañera de trabajo, que a veces se burla de Dios. Pero Karen no es tonta, ni extraña, ni ignorante, ni cerrada, ni ninguno de los otros clichés que suelen atribuirse a un cristiano en las grandes producciones de este tipo, especialmente si son aclamadas por la crítica, como es el caso. Todo lo contrario: es una mujer moderna, realista, inteligente, compasiva, empática, y muy profesional.

Más allá de la recomendación, nunca está de más la advertencia: Inconcebible está destinada al público adulto. Si bien hay que destacar que Netflix esta vez también merece elogios por la discreción y moderación que ha mostrado al acercarse a un tema tan terrible y doloroso, sin sensacionalismo ni escenas gráficas gratuitas, no deja de confrontarnos con la confusión y el horror que aquel conlleva.

Laura Álvarez Goyoaga