Marketing Centrado en la Virtud como una causa no competitiva

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Estamos acostumbrados a analizar las causas competitivas, pero nos cuesta analizar las no competitivas al interior de las organizaciones. El Marketing Centrado en la Virtud actúa como una causa no competitiva a la interna de la organización. Una causa no competitiva capaz de integrar, entre otros a la Prevención de Lavado de Activos y a la Responsabilidad Social Empresarial, las que también pueden verse como causas no competitivas internas que permiten explicar el éxito o fracaso de las organizaciones.

Tomaremos con elementos de análisis un artículo del Obispo norteamericano Robert Barron que aporta claridad a la relación causa-efecto, a partir de la visión católica de Dios como causa no competitiva. Las conclusiones a las que llegaremos valen cualquiera sea nuestra posición respecto a la fe.

A efectos de entender estos conceptos, partamos de lo que expresa el Catecismo de la Iglesia Católica en relación de que “El objetivo de una vida virtuosa consiste en llegar a ser semejante a Dios”. A partir de ahí, podemos analizar que el corazón del Marketing Centrado en al Virtud debería ser: crear, comunicar y entregar ofertas con valores virtuosos para consumidores, clientes, socios y la sociedad en general.

En consecuencia, el objetivo del Marketing Centrado en la Virtud es elevar las actividades organizacionales, sus procesos e instituciones para que puedan superar sus limitaciones hasta convertirse en capaces de reflejar parte de la imagen de Dios.

El 22 de abril, el Obispo Robert Barron escribió:

“La semana pasada, Andrew Cuomo, el gobernador de Nueva York, hizo una observación teológica bastante interesante. Comentando sobre el progreso que su estado ha logrado en la lucha contra el coronavirus y alabando los esfuerzos concretos del personal médico y los ciudadanos comunes, dijo: “El número ha bajado porque bajamos el número. Dios no hizo eso.” (…) La condición para la posibilidad de la declaración del gobernador es la suposición de que Dios es una causa competitiva entre muchos, un actor que lucha por el puesto y el tiempo en el escenario con una camarilla de otros actores. En esta lectura, Dios hace ciertas cosas, generalmente de una naturaleza bastante espectacular, y las causas creativas hacen otras cosas, generalmente más mundanas. Por lo tanto, podemos dividir claramente la responsabilidad y el crédito, algunos para Dios y otros para agentes finitos.(…) Todo lo cual me lleva de regreso al gobernador Cuomo. Afirmar que “Dios no hizo eso” porque lo hicimos es simplemente un error de categoría. ¿Qué bajó los números de coronavirus? Es perfectamente exacto decir: “La habilidad de los médicos y enfermeras, la disponibilidad de camas de hospital, la disposición de tantos a refugiarse en el lugar, etc.” Pero también es perfectamente válido decir que Dios bajó esos números, precisamente al cimentar todo el complejo de causalidad creadora que se acaba de mencionar. Esta relación se mantiene a nivel metafísico, pero quizás sea aún más clara cuando se trata de la motivación psicológica de esos médicos y enfermeras dedicados. ¿Por qué finalmente estuvieron dispuestos a hacer lo que hicieron? Estaría dispuesto a apostar que un gran porcentaje de ellos diría que era un deseo de servir a los demás y agradar a Dios.

Entonces, debemos agradecer a todas las buenas personas involucradas en mejorar nuestra situación actual, y no debemos dudar, ni siquiera por un momento, de agradecer también a Dios. No hay absolutamente ninguna necesidad de jugar el juego de suma cero propuesto por el gobernador de Nueva York.”…

No solamente estoy de acuerdo con las palabras del obispo Barron, sino que entiendo que sus conceptos son aplicables en el contexto de marketing. Y no estamos hablando desde el punto de vista de la fe, sino desde el de las casusas y efectos, llámense Dios o como corresponda a la fe de cada uno.

A partir de este análisis, identificamos al Marketing Centrado en la Virtud como una causa no competitiva. Obviamente que no estamos hablando del nivel de trascendencia de Dios, sino de una imagen parcial de Dios. Y en ese contexto, prudencia, fortaleza, justicia y templanza operan simultáneamente como causas no competitivas con las otras habilidades al interior de la organización.

Mag. Pablo Torrres

Fuentes:

http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s1c1a7_sp.html

https://www.thebostonpilot.com/opinion/article.asp?ID=187453