Una serie “confortable”: UN LUGAR PARA SOÑAR, en NETFLIX

Basada en una saga de libros de la autora de novelas románticas Robyn Carr, esta nueva serie de Netflix cuenta la historia de Melinda Monroe (Alexandra Brechinridge), una muy calificada enfermera y partera de Los Angeles, quien luego de una tragedia personal decide aceptar un empleo en un pueblo pequeño y remoto. El pueblito en cuestión es el pintoresco Virgin River, y su empleador en prospecto es un médico gruñón de más de 70 años quien no está para nada de acuerdo con la opinión de su esposa (la alcaldesa) de que necesita ayuda.

En medio de los problemas sobrevinientes porque las cosas no resultan como ella esperaba, Mel conoce a Jack Sheridan (Martin Henderson), un veterano de guerra con sus propios fantasmas. Entre la revelación progresiva de los secretos de ambos, y una historia romántica que comienza a construirse, van interactuando diversos personajes, con el telón de fondo del bellísimo paisaje del río y las montañas. Los flashbacks de las historias de Mel y Jack generan el nivel adecuado de suspenso con revelaciones progresivas, mientras se abordan tópicos delicados como el dolor ante el duelo, o las consecuencias de la guerra en la vida de un combatiente.

En esta adaptación televisiva que Sue Tenney hace de los libros, los paisajes son hermosos, la estética visual impecable, las actuaciones muy naturales, la producción de alta calidad y los guiones bien escritos. La protagonista en particular está perfecta en su interpretación, combinando en dosis adecuadas la vulnerabilidad, el encanto y la profesionalidad.

Un lugar para soñar es una de esas series que la crítica suele calificar como “confortables”, de las deberían mirarse envueltos en una manta, y tomando algo caliente frente al fuego de la chimenea. Estamos ante una producción cien por ciento familiar, sin escenas incómodas, donde el conflicto nunca se sale demasiado de cauce. Pero tal vez lo más refrescante a resaltar es que contiene la cuota suficiente de drama sin manipulación emocional de ningún tipo: no hay agendas ideológicas que la trama quiere vendernos. Estamos ante una categoría que en el pasado había sido patrimonio exclusivo del Hallmark Channel, y que de a poco pero con paso firme comienza a aparecer en Netflix.     

Y aunque no ha tenido mayores esfuerzos promocionales o de marketing, a pesar de que se trata de la adaptación de libros que han sido bestsellers (con más de 13 millones de ejemplares vendidos), ha alcanzado buenos niveles de audiencia. La primera temporada ha sido un éxito, y a poco de su estreno ya se anunció la segunda. Quizás porque responde a las necesidades y los intereses de un público que está cansado de documentales y realities. Que busca una historia romántica tradicional, con personajes con quienes es fácil identificarse, cuyas vidas no han resultado como las tenían planeadas. Personajes que pueden superar adversidades, porque reconocen que necesitan ayuda y son capaces de aceptarla. Una historia donde no faltan ni la emoción ni el sentido del humor, y que transmite al espectador una sensación edificante. Bienvenida sea.

Laura Álvarez Goyoaga