Las trampas de nuestras debilidades humanas. Película: Paris, Texas

Travis aparece caminando por el desierto como si fuera un personaje bíblico. El aspecto desarreglado, la barba a medio crecer, la raída gorra roja y su marcha tambaleante nos dan la idea de que hace ya tiempo que se alejó de la civilización. Es imposible saber hacia dónde se dirige, si es que se dirige a alguna parte. Este es el enigmático comienzo de un film intenso y emotivo, dirigido por Wim Wender en el año 1984.

Paris-Texas, con un título inspirado en el punto geográfico de la ciudad y el estado en cuestión, no es una película que recurra a estrategias trilladas para provocar emociones: no lo necesita. Tras su colapso en el pueblo perdido a la vera del desierto donde encontró ayuda, Travis, rescatado por su hermano Walt, volverá a intentar escaparse, y guardará un persistente silencio. A través de las líneas de diálogo de Walt vamos enterándonos de la tragedia familiar que precede este reencuentro. La historia de Travis es una larga cadena de pérdidas. Estuvo felizmente casado, y tuvo un hijo. Pero todo salió mal.

De a poco, Travis comienza a integrarse: no está loco, simplemente abrumado por el dolor ante el fin de su matrimonio debido al alcoholismo y a los celos enfermizos. Se queda un tiempo en casa de su hermano, gana la confianza de Hunter (el hijo abandonado), y juntos emprenden viaje en una destartalada camioneta rumbo a Houston, en busca de Jane (la esposa perdida).   

Este viaje desde Los Ángeles a Houston incluye conversaciones profundas y por momentos hilarantes, sobre temas tan variados como la pérdida, el abandono, el Big Bang y la teoría de la relatividad. En el sentido real y el metafórico-simbólico, el camino termina con las desgarradoras escenas del reencuentro entre Travis y Jane. Aunque simple, sencilla, hasta vulgar, la historia de amor entre ellos es profundamente conmovedora. Una fábula que nos habla de necesidades espirituales insatisfechas, de la búsqueda desesperada de la felicidad por el camino equivocado, de las trampas de nuestras debilidades humanas.

El guión es directo y simple, sin adornos innecesarios ni elucubraciones culturosas vacías. La espectacular cinematografía produce una de las narrativas visuales más irresistibles de todos los tiempos. Una banda sonora de melancólicas guitarras acompaña las excelentes actuaciones, en especial de Harry Dean Stanton, Nastassja Kinski y Hunter Carson.

Pero, sobre todo, Paris-Texas es un ensayo exploratorio de la angustia existencial. Esa que nos vence cuando dejamos a Dios fuera de nuestras vidas. Al hablarnos de búsquedas y pérdidas, del dolor desgarrador de la separación, nos está hablando también de esa necesidad humana profunda que solo la fe puede calmar.

Laura Álvarez Goyoaga