Fallece el Dr. Tabaré Vázquez

Los uruguayos queremos ignorar muchas cosas. Una de ellas, es la muerte y otra es el sentido sobrenatural de la vida. Tratamos de vivir como si la muerte no existiera, y cuando llega, tratamos de que pase lo más rápido y desapercibida que sea posible.

La muerte de un hombre público, dos veces Presidente de la República, no puede pasar desapercibida, y muchos sentimos que, independientemente de simpatías o antipatías, nos toca. Como pocas veces sentimos que debemos actuar con un sentido común que no tenemos claro cuál es. Quienes tenemos fe en Dios, necesitamos también actuar con el sentido sobrenatural que es tan políticamente incorrecto como la propia muerte.

El sentido común nos indica ser prudentes con los dolientes: transmitir consuelo con palabras y gestos. Y por sobre las palabras, lo más importante es acompañar ante la presencia de un hecho evidente, para el que sistemáticamente no nos hemos preparado, una verdad evidente que resulta difícil de asumir y de describir. Dolor y luto marcan la necesidad de sentir la empatía de quienes intentan compartir un dolor que es propio y reclama silencio. La necesidad de que el corazón sea ungido, impregnado de la caridad de quienes nos rodean.

Quienes tenemos fe, sentimos la necesidad respetuosa de actuar también con sentido sobrenatural. Sabemos que Dios escucha nuestras oraciones por los difuntos. Quienes somos cristianos nos sentimos, en el dolor, más llamados que nunca a la esperanza. Por eso, la acción más apropiada ante la muerte, es la oración. Especialmente la oración que va desde el momento de la muerte hasta el entierro.

Por eso, el momento de la muerte de un dos veces Presidente de la República, es para muchos uruguayos un día de oración silenciosa y respetuosa, con sentido común y sentido sobrenatural.

Que descanse en paz Dr. Tabaré Vázquez.