Semanario Búsqueda: Parte de la religión

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“Parte de la religión” es el nombre de la columna de Andrés Lanza en la edición del semanario Búsqueda del 17 de setiembre de 2020.

Una columna para recordar y atesorar, por su valentía, objetividad y claridad.

Este año tuvimos más de una instancia que podría augurar que, por lo menos ya algunos se animan a cuestionar las vacas sagradas de la religión laica uruguaya.

Sin embargo, el artículo cae en incluir una asociación subyacente de la religión católica (y con ella su estructura de pensamiento), como contrapuesto al pensamiento libre y racional. Ese supuesto sencillamente “no concuerda con la razón” y seguramente se explica por el contexto de “ignorancia religiosa obligatoria” que caracteriza a la cultura nacional.  

La razón no necesariamente se contrapone con la identificación de dogmas o principios sobre los cuales se construye el conocimiento: la física, la matemática y hasta las tecnologías de la información y comunicación se construyen con bases sólidas (equivalentes a los dogmas). Estos conceptos se identifican como límites del conocimiento y son aceptados como fundamentos probados que permiten avanzar en el conocimiento racional (y siempre que se pueda, empírico).

Es bueno recordar que la religión católica cuidó y atesoró la racionalidad griega, soporte fundamental del pensamiento racional de Occidente. Por eso le debemos a la Iglesia Católica o a sus intelectuales, entre otras cosas, las universidades modernas, la contabilidad, el big bang y muchos de los grandes descubrimientos científicos.

Entre los contados dogmas católicos, hay uno que  tiene un lugar privilegiado: la Posibilidad de conocer a Dios con la SOLA LUZ DE LA RAZON NATURAL:

Es así que el concilio Vaticano (1869-1870) bajo Pío IX (1846-1870) declaró:“Si alguno dijere que Dios vivo y verdadero, creador y Señor nuestro, no puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana por medio de las cosas que han sido hechas, sea anatema.” Dz.1806
“La misma Santa Madre Iglesia sostiene y enseña que Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana partiendo de las cosas creadas.” cf. Dz. 1785.

Por supuesto que la redacción del párrafo anterior está pasada de moda, pero su significado es absolutamente vigente. Más allá de que sea políticamente incorrecto de aceptar para el laicismo uruguayo, la verdad es que: los católicos reconocen algunas pocas cosas como “misterios” o conceptos que superan la inteligencia humana (también la Física lo hace). De la mano de esos misterios, los católicos identifican unos pocos dogmas cuya coherencia con la realidad ha sido comprobada en el día a día, en las buenas y en las malas, generación tras generación.

Todo esto forma parte de una construcción cuya prueba de fuego es la evidencia empírica de un edificio de fe y razón que la Iglesia Católica ha regalado también a Uruguay, junto entre otras cosas con la Biblioteca Nacional, la Universidad de la República.

Por motivos como esos hoy mismo, y a lo largo de la historia, muchas grandes mentes sienten o han sentido que: es racional creer que Dios existe y la fe católica es el mejor lugar para relacionarse con lo trascendente de una manera coherente con la realidad.

Podríamos nombrar y analizar unas cuantas vacas sagradas más donde ser mira con fe lo que debería mirarse con razón y se confunde el creer con el respetar,  pero preferimos compartir el link a la columna “Parte de la religión” de Andrés Lanza:

https://www.busqueda.com.uy/Secciones/Parte-de-la-religion-uc45842