Desde Uganda a Uruguay: dejarse sorprender junto al Rosario

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La historia de Henry Bukenya merece ser contada, y está recorriendo el mundo bajo el título Uruguay: “Porque esta es mi vocación”,  en la forma de un artículo destacado en la página de la Fundación Pontificia “Ayuda a la Iglesia Necesitada” y en la edición de enero de Mirror, la publicación con forma de revista de esa fundación.

Henry Bukenya es un joven ugandés que no conoció a su madre. Ella murió al momento de su nacimiento. Podría tratarse de una historia de abandono más, en el convulsionado país africano. Y en cierto sentido podría serlo, ya que, su padre, que tenía otras tres esposas y siete hijos, no quería saber nada de él. Pero Henry no estaba solo, y su abuela lo acogió, lo bautizó y lo llevó a la escuela y a la parroquia. Allí oyó hablar de la Virgen. “María es mi madre. Siempre que tenía un problema, acudía a ella, pero también para darle las gracias. Y así sigo haciéndolo hoy. Ella me acompaña en mi vida”.

Uganda es un país del centro-este de África, poblado por decenas de grupos étnicos. Se dice que el idioma inglés y el cristianismo son elementos de unión para los pueblos diversos que habitan su territorio. A su vez, el idioma swahili tiende lazos entre los ugandeses y sus vecinos Kenia y Tanzania. Cerca de las cuatro quintas partes de la población es cristiana, integrada por católicos y protestantes (mayoritariamente anglicanos, pero también pentecostales, adventistas del séptimo día, bautistas y presbiterianos). Aproximadamente una octava parte de la población es musulmana. Como en otras partes de África, el Islam y el cristianismo se han combinado con religiones indígenas para formar varias tendencias religiosas sincréticas.

Como evidencia a favor de quienes dicen que no hay nada más práctico que la oración, el artículo de Mirror nos cuenta: Henry se encontró con el Club del Rosario, que reúne a niños que tienen un amor especial por la Virgen y que participan en la iniciativa “Un millón de niños rezando el Rosario”. Hay más de diez mil niños en Uganda que se reúnen dos veces por semana para rezar el Rosario, y Henry participa. Durante años, Blythe Kaufmann, la fundadora del club, se fija en él, pues no todos los jóvenes rezan con tanta devoción como Henry. “María siempre nos lleva a Jesús”, dice Henry, y su sonrisa dice aún más: fue Ella quien le hizo descubrir en su corazón la vocación al sacerdocio.

En un país donde, a diferencia de Uruguay, abundan las vocaciones religiosas, Henry descubrió que quería ser sacerdote católico. La selección de seminaristas suele ser muy estricta en estos días, y lo es particularmente en Uganda, por lo que sucedió lo que se podía esperar: el joven aspirante no fue aceptado en el seminario.

Pero Henry no se rinde, y una y otra vez acude a su Madre: sobrevive con trabajos ocasionales y ayuda en la parroquia, especialmente en el Club del Rosario. Blythe percibe su vocación y habla con el Obispo Jaime Fuentes de Uruguay, que está de visita en Uganda. El Obispo inicia una intensa correspondencia con el que entretanto es ya un hombre joven, y se da cuenta de que Henry va en serio. Juntos deciden que Henry vaya a Uruguay para estudiar Teología en la Diócesis de Minas.

La voluntad de Mons. Jaime Fuentes fue un factor de esperanza para que Henry pudiera cumplir con su vocación, pero venir desde el centro-este de África a estudiar en Uruguay, requiere recursos.

Nuevamente Henry recurrió a la Virgen, se dejó guiar,  las puertas se fueron abriendo y los recursos aparecieron. Ahora le queda seguir rezando y estudiando, hasta culminar la carrera, esperar la ordenación poder entregarse a su vocación. El artículo de “Ayuda a la Iglesia Necesitada” culmina diciendo una frase de Henry: “Santa María, sede de la sabiduría, ruega por mí”.

Fuente:https://acninternational.org/es/uruguay-porque-esta-es-mi-vocacion/